En plena época de mayor actividad de las garrapatas, el Servicio de Emergencias del 1-1-2 de Castilla y León lanza una serie de consejos para saber cómo actuar si descubrimos una adherida a nuestro cuerpo.
Entre la primavera y el otoño es conveniente revisarse después de estar en bosques o zonas con hierba alta o abundante vegetación. Las zonas más habituales donde suelen engancharse las garrapatas son en las axilas, ingles, orejas, rodillas, cintura, ombligo e incluso en el cuero cabelludo.
El 1-1-2 aconceja sobre cómo hay que actuar. En caso de encontrarte con una garrapata adherida recomienda tres pasos: mantener la calma; extraerla lo antes posible, preferiblemente con la ayuda de un profesional sanitario, ya que una extracción en las primeras 24 horas reduce el riesgo de transmisión de enfermedades; y vigilar el estado de salud durante unos días por si aparecen síntomas como malestar o fiebre.
Hay muchas personas que se decantan por extraerlas sin acudir a un centro sanitario. En este caso, el 1-1-2 indica que lo primero que hay que hacer es agarrarla por la cabeza con unas pinzas de punta fina para evitar que se rompa y quede la cabeza o la boca dentro de la piel; el siguiente paso una vez agarrada es tirar hacia arriba de ella con una tracción en dirección perpendicular a la piel y mantenerla con firmeza hasta que se desprenda por completo; luego hay que limpiar la herida, lavarla con agua y jabón y aplicar una solución antiséptica en el lugar de la picadura para evitar infecciones.
El último paso es guardarla en un frasco y hacerle una foto por si desarrollan síntomas durante los siguientes días a su extracción.





