18 de julio de 1936. La radio informaba del levantamiento del ejército en África, pero en Salamanca todavía había normalidad en las calles El alzamiento miliar iniciado en Melilla y Marruecos se extendía a la provincia encontrado mayor o menor resistencia. Comenzaba la Guerra Civil Española.
Severiano Delgado Cruz relata los hechos que iniciaron la represión en Salamanca y que se ha pasado a conocerse como ‘El tiro en la Plaza’, momento del que se cumplen ahora 90 años.
Fue el domingo 19 de julio cuando a media mañana entró un escuadrón de caballería en la Plaza Mayor y se leyó el bando de declaración del estado de guerra. Un acontecimiento que rompió lo que había sido un día normal, con carrera de patinetes incluida.
Narra Delgado en su crónica de la jornada, que cuando entró el escuadrón de caballería a las 11.00 en la Plaza, acompañado de un piquete de infantería, “todos iban con casco de acero en la cabeza”. Explica que “la Plaza Mayor se encontraba en aquellos momentos repleta de público, ya que era la hora el paseo habitual, mucha gente había ido a informarse de lo que estaba ocurriendo y además estaban saliendo de misa de la iglesia de San Martín”. La gente no sabía si esos soldados eran o no leales al gobierno de Madrid.
Además, también había en la Plaza Mayor un grupo de militares de las Juventudes Marxistas Unificadas. Los soldados se habían repartido entre la gente y los jardines, en el centro de la plaza mayor y fue el capitán José Barros quien, sobre su caballo, leyó el bando de la declaración del estado de guerra finalizando con un ‘Viva España’. El escuadrón salió de la plaza por Poeta Iglesias para poner puestos de control en los puentes, mientras que el piquete de infantería se fue a la calle Prior, al Gobierno Civil. Cuando llegaron a la altura del Café Astoria se oyó un ‘Viva la República’ que fue contestado por el público y otro de ‘Viva la Revolución social’ y un disparo desde el interior de los soportales de la Plaza que hirió a un cabo.

Es en ese momento cuando el piquete de soldados disparó a la masa. Murieron en el acto cinco personas, cuatro hombres y una niña de 14 años. Fueron Heliodoro Benito López, albañil de 25 años; Modesto Varas Gabriel, industrial de 51 años; Abel Sánchez Delgado, médico de 24 años; Francisco Coca y Coca, industrial de 58 años y Celestina Sierra Polo, de 14 años.
Unos días después fallecían, como consecuencia de las heridas recibidas, Andrés Lorenzo Candelario de 43 años; Luciano Sánchez Mateos de 25 años; Tomás de las Heras Martín de 27 años; Alejandra Mediero Medina de 23 años; Feliciano Pérez Diéguez de 22 años y Serapio Escribano Pérez de 45.
La gente salió huyendo tras los disparos y la Plaza quedó desierta, asegura el cronista. El gobernador civil entregó el mando sin resistencia. Las fuerzas militares ocuparon el Ayuntamiento, Correos, Telefónica, Inter Radio Salamanca y la estación de tren. Esa noche, la del 19 al 20 de julio hubo algún tiroteo entre los militares socialistas y comunistas y los centinelas de los cuarteles. El día 20 se ordenó que se hicieran listas de extremistas para detenerlos y se llevó una gran redada que llevó a la cárcel en pocos días a cientos de personas. Otros fueron directamente asesinados en el campo, asegura Severiano Delgado, continuando en paradero desconocido. Los consejos de guerra dejaron 158 personas fusiladas.




