“¡Qué comodidad! Por fin hemos acabado con la tiranía de los tacones”. Esa es la reacción que podemos tener cuando nos descalzamos después de haber estado en un evento con tacones. Pese a que también se puede vestir 'elegante' con unas bailarinas, unas alpargatas o unas zapatillas deportivas, no es oro todo lo que reluce y las apariencias pueden engañar porque es probable que esa relativa comodidad que sugiere un zapato plano acabe generando una o varias dolencias en pies, pantorrillas e incluso rodillas.
Si bien es cierto que llevar tacones altos durante mucho tiempo es perjudicial y que, en exactamente una hora, seis minutos y 48 segundos llevándolos –tal y como confirmó el Colegio de Podólogos de Reino Unido en un estudio realizado a 2.000 mujeres– comenzamos a sentir ese reconocido ardor en la almohadilla delantera y tensión en el arco del pie, algo parecido podría pasarnos yendo de plano.
Para empezar, tal y como aclara el Doctor Fernando Martínez Merino, podólogo, en el periódico El País, "debemos hacer una doble categorización de lo que se entiende por zapato plano, puesto que la realidad es que los pacientes confunden plano con fino o sin amortiguación". El zapato de suela mínima no es recomendable en ningún caso para el desarrollo de la vida normal, con la salvedad de que, en algunos deportes, se convierte en una necesidad imperativa. Y es que, además de la altura del tacón, debemos tener en cuenta el aspecto de la suela que ejerce como punto de apoyo de todo nuestro cuerpo: "Lo idóneo es que tenga una suela ni muy fina ni muy rígida para que aporte una correcta amortiguación y no sea el pie el que soporte totalmente el impacto de la pisada".
Según los expertos, abusar del zapato plano puede ser tan perjudicial como hacerlo de los tacones de 10 centímetros y puede llegar a causar estas cinco lesiones entre otras.
1. Osteoartritis: inflamación y desgaste de la articulación que está sobrecargada. Puede suceder en la rodilla o el tobillo.
2. Fascitis plantar: inflamación y degeneración de la fascia, una red de tejido conectivo que va desde el hueso del talón hasta los dedos del pie.
3. Cambio de postura: hiperextensión de rodilla y/o cadera y anteversión de la pelvis que pueden generar una lordosis lumbar.
4. Arco caído: trastorno de la zona del puente que sufre en exceso al ir siempre de plano. Se traduce con el tiempo en dolores al caminar.
5. Tendinitis: tensión en tendón de aquiles, gemelos e isquitibiales que se sobrecargan y sufren si se pasa de llevar tacón a calzado plano.




