Como es habitual por la festividad de San Juan, ajeros llegados de diversos puntos de España se han instalado en los alrededores del Mercado de San Juan para ofrecer ajos a salmantinos y visitantes.
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Su presencia en las calles de Salamanca marca, socialmente, la llegada del verano, si bien abandonarán el lugar cuando agoten sus existencias o por San Pedro (29 de junio).




