Las calles más emblemáticas de Salamanca vibraron con la energía de Batukamatraka, que inundó de música y color el corazón de la ciudad. Desde la plaza del Liceo hasta la majestuosa Plaza Mayor, el grupo desplegó su característico rojo y contagió sonrisas con cada golpe de tambor, evocando el espíritu festivo de los carnavales de Río de Janeiro. Vecinos y visitantes, pequeños y mayores, disfrutaron de un pasacalles lleno de percusión afrobrasileña que convirtió la tarde en una celebración compartida. El evento, antesala del concierto de Medina Azahara, reafirmó el poder de la batucada como motor de cultura y alegría.




