Las vacunas han sido claves a la hora de combatir miles de enfermedades. Desde que nacemos, hasta que morimos, han sido más de 40 vacunas las que habría que tener en cuenta.
La mayoría de ellas se han inoculado cuando somos menores de edad. En el momento en que aún no hemos nacido, la difteria-tétanos, tosferina y la de la gripe han sido las que se han solido poner en los bebés que no han nacido aún. A los dos meses de vida, la hepatitis B, de nuevo la difteria-tétanos y tosferina se vuelven a administrar, y también la del neumococo, el polio y la haemophilus influenzae tipo B.
A los tres meses es el turno del meningococo B, y un mes después, a los cuatro meses, vuelven de nuevo varias vacunas. En este caso serían hepatitis B, la difteria-tétanos, la tosferina, polio, a haemophilus influenzae tipo b, neumococo y la meningococo B. A los cinco meses, se vuelve a poner la tercera dosis del meningococo B. A los 11 meses, se terminan dosis de la hepatitis B, la difteria-tétanos, la tosferina, polio, a haemophilus influenzae tipo B y neumococo.
A los doce meses, es el turno de las nuevas vacunas, entre ellas están el meningococo ACWY, meningococo B, sarampión y rubéola-parotiditis. A los quince meses, llegaría la vacuna de la varicela.
Hasta los tres años, no habría que volver a vacunarse. Ahí sería el turno del sarampión, rubéola-parotiditis y varicela. A los seis años, habría que vacunarse de la difteria-tétanos, la tosferina. A los 12 años, las vacunas serían meningococo ACWY, varicela y el virus del papiloma humano. Y ya a los 14 años, la difteria-tétanos.
Desde los 15 años y hasta los 59, habría que realizar una serie de pautas correctoras. A partir de los 60 años, seguirán las pautas correctoras y la de la gripe, esta última anualmente. De los 65 a los 69 años, es el turno de nuevo del neumococo y la difteria-tétanos. Y a partir de los 70 serían, de nuevo, las dos anteriores.




