Los atropellos que se producen en Salamanca tienen como culpables a los conductores en más de un 77%, según las estadísticas aportadas por el Ayuntamiento de Salamanca. Así, descontados los accidentes producidos en 2017, algunos todavía por esclarecer, desde el 2005 hasta el 2016 han sido 1.114 los atropellos y hasta 864 fueron por culpa del conductor.
La diferencia, además, parece ir en aumento en los últimos años. No en vano, el no respetar la prioridad ha pasado de ser residual en la década pasada hasta llegar a ser la principal causa en el último año con datos (46), mientras que los despistes también se encuentran en cifras cercanas a su cima. No respetar la señal, por ejemplo, en este mismo año solo causó un atropello.
Esto es debido a que hay muchas calles con prioridad peatonal y que ahora el Ayuntamiento ha propuesto en el nuevo Plan de Seguridad Vial para reducir su velocidad a 20 kilómetros por hora, entre otras cosas para acabar con la lacra de los atropellos.
Estas calles son García Tejado, San Vicente, San Silvestre, San Ambrosio, Cuesta de la Encarnación, Peñuelas de San Blas, Cuesta de San Vicente, San Gerardo, Cuesta, Doña Gonzala Santana, Arriba, Abajo, Campo de San Francisco, Plaza de la Cruz Verdadera y calle Sorias.
Evolución
La relación en la culpabilidad entre conductor y peatón ha ido en aumento en favor de los primeros. De esta manera, en 2016, tuvieron la culpa en 92 de los accidentes producidos por solo 16 de los peatones, mientras que otros once lo fueron por otras causas. Esto, en 2005, aunque era el conductor también quien más imprudencias cometió, se encontraba en una relación de 65-30, mientras que 32 no se pudieron definir.
Las señales sí se respetan
Los despistes y la prioridad se han convertido en las principales causas de atropello mientras que las señalizaciones cada vez se respetan más. De hecho, se ha pasado de cifras incluso cercanas a los 30 causantes de atropellos a que solo sea uno en los dos últimos años.
En el caso de los peatones, no utilizar el paso de peatones también ha descendido drásticamente hasta llegar a cero en los dos últimos años, mientras que el semáforo tampoco ha supuesto problemas de este tipo en el mismo espacio de tiempo.




