El consumo de carburantes en la provincia de Salamanca se incrementó ligeramente durante el mes de abril, en un contexto marcado por el encarecimiento de los precios internacionales tras el conflicto geopolítico y las medidas fiscales adoptadas para contener su impacto.
Según los datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores), recogidos por Ical, en Salamanca se consumieron 26.179 toneladas de carburantes para el transporte, lo que supone un aumento del 2,8% respecto al mismo mes del año anterior. Este comportamiento sitúa a la provincia entre las que registraron incrementos dentro de la Comunidad, junto a Burgos y Zamora.
Por tipo de carburante, el comportamiento general refleja una tendencia desigual en el consumo, con aumentos en los combustibles más habituales y descensos en los de mayor precio en el conjunto regional, aunque en el caso salmantino el dato global de transporte se mantiene en positivo.
En paralelo, el sector agrícola salmantino continuó acusando con fuerza el incremento de costes. El consumo de gasóleo B en la provincia se situó en 4.545 toneladas en abril, lo que representa un descenso del 14,8% respecto al mismo periodo del año anterior, pese a las bonificaciones impulsadas por el Gobierno.




