El acceso a las Fuerzas Armadas cambia con la nueva normativa aprobada por el Ministerio de Defensa, que reduce de 12 a cinco las pruebas físicas y establece un modelo común de evaluación para el ingreso y la formación militar. La reforma, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE), también contempla evaluaciones periódicas para el personal en activo a partir del 1 de enero de 2027.
La medida busca simplificar el sistema anterior y unificar los criterios utilizados para comprobar la preparación física de los aspirantes, con independencia de la escala a la que quieran acceder. La nueva regulación se recoge en la Orden DEF/15/2026, de 13 de enero, que establece el régimen de pruebas físicas para el ingreso, la formación y el egreso de los centros docentes militares, así como para la evaluación periódica de los integrantes de las Fuerzas Armadas. BOE y Ministerio de Defensa.
Cuatro pruebas comunes y una adicional de natación
El nuevo modelo establece cuatro ejercicios comunes para evaluar las principales capacidades físicas de los aspirantes. Se trata de las flexoextensiones de brazos, la plancha isométrica, la carrera de 2.000 metros y un circuito de agilidad y velocidad.
Las flexiones permiten medir la fuerza y resistencia muscular del tren superior, mientras que la plancha isométrica evalúa la resistencia de la musculatura abdominal. Por su parte, la carrera sirve para comprobar la capacidad cardiorrespiratoria y el circuito mide la rapidez de reacción, los cambios de dirección y la coordinación.
A estas pruebas se suma una quinta evaluación para quienes accedan a la formación de oficiales y suboficiales: la prueba de soltura acuática, que consiste en nadar 50 metros.
La exigencia concreta dependerá de la modalidad de acceso y de los baremos establecidos para cada escala. Por tanto, aunque el sistema se unifica, no todos los candidatos tendrán necesariamente las mismas marcas mínimas que superar.
Las evaluaciones periódicas comenzarán en 2027
La reforma no se limita al proceso de selección. Defensa también introduce un sistema de evaluación física periódica para el personal militar en activo, con el objetivo de comprobar que mantiene las condiciones necesarias para el desempeño de sus funciones.
Estas evaluaciones entrarán en vigor el 1 de enero de 2027. El nuevo marco permitirá realizar un seguimiento de la preparación física durante la carrera profesional, más allá de las pruebas que los militares deben superar al incorporarse a las Fuerzas Armadas.
La normativa contempla, además, la posibilidad de adaptar las exigencias a las necesidades de determinados destinos. Los jefes de Estado Mayor de los ejércitos y de la Armada podrán establecer requisitos adicionales o elevar los mínimos exigidos cuando las características del puesto así lo requieran.
Esta posibilidad resulta especialmente relevante para las unidades que desarrollan funciones que demandan una preparación física específica, como las de operaciones especiales.
Un sistema común para el acceso y la carrera militar
Con la nueva orden ministerial, Defensa pretende disponer de un modelo más homogéneo para evaluar la condición física durante las distintas etapas de la formación militar y a lo largo de la vida profesional.



