Esta semana se han cumplido dos años desde las últimas elecciones municipales y autonómicas. Mitad de una legislatura para un nuevo tiempo político, en el que la diversidad de ideas y la necesidad de pactos es la tónica diaria. Y es que en Salamanca el Partido Popular perdió la mayoría absoluta después de dos décadas, en la mayoría de las cabeceras de comarca de la provincia charra ahora gobierna el Partido Socialista y en Castilla y León el PP también necesita el apoyo de otro partido para sacar adelante iniciativas. En todo este tiempo, ¿cómo ha cambiado Salamanca? Veamos qué dicen los datos.
En el ámbito laboral, la provincia de Salamanca tenía 30.626 parados en mayo de 2015, mientras que los últimos datos conocidos, de abril de 2017 (los de mayo se publicarán la próxima semana), sitúan el desempleo en 26.469 salmantinos (en abril de 2015 eran 31.569). Y hace dos años había 111.563 afiliados a la Seguridad Social, ahora 115.104.
Esta disparidad entre los cinco mil desempleados menos y tres mil quinientos afiliados más puede explicarse por la despoblación, pues cada año que pasa la provincia charra pierde entre dos mil y tres mil habitantes. Durante los dos últimos años, 6.095 exactamente, al pasar de 339.395 a 330.300 empadronados. La mayoría de quienes emigran son jóvenes, uno menos cada cuatro horas durante el último año. Además, la brecha entre mayores de 65 años y jóvenes es cada vez mayor, mientras que está a punto de haber más mayores de 80 años que menores de quince, es decir, más ancianos que niños.
La economía salmantina ha visto cómo el turismo se ha convertido estos años en su principal motor. La puesta en marcha del tren rápido de forma directa hacia Madrid gracias a la electrificación de la línea ferroviaria con Medina del Campo ha contribuido a una mayor llegada de turistas, unido a la fuerte promoción de la ciudad y la provincia no sólo en las principales ferias de España, sino también en el extranjero. Turistas que han podido ver una ciudad más restaurada, con más espacios patrimoniales a su disposición, y una provincia con nuevas sendas naturales y más lugares donde disfrutar de la gastronomía charra. Los datos refrendan esta fuerte apuesta por el turismo, pues entre enero y abril de 2015 llegaron a Salamanca 243.000 visitantes, mientras que este año son 257.000 (los datos de mayo todavía no se han publicado por el Instituto Nacional de Estadística).
Sin embargo, el tejido productivo charro ha perdido pequeñas empresas. La creación avanza con ritmo lento, incluso moviendo mucho menos dinero en la generación de negocios. Todo ello en un tiempo en que algunos precios suben por encima de la media nacional (por ejemplo el coste de la vivienda es el más caro de Castilla y León y entre los primeros de España) mientras que otros lo hacen por debajo. Datos dispares que muestran una realidad diferente para los salmantinos según la perciban. Vistos los datos, los principales partidos políticos hacen una valoración de este ecuador de legislatura, pero ¿cómo creen ustedes que ha cambiado Salamanca en estos dos años?




