Este 30 de julio, Día Mundial contra la Trata de Personas, es oportuno analizar la situación que vive el territorio salmantino en relación a esta problemática. Según apunta el macro estudio ‘Trata, explotación sexual y prostitución de mujeres: una aproximación cuantitativa’ elaborado por el Ministerio de Igualdad del Gobierno de España, se estima que alrededor de 717 mujeres se encuentran en situación de prostitución o explotación sexual en el territorio salmantino.
En este sentido, la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida (APRAMP) cuenta con un bagaje de 40 años trabajando en ofrecer una “atención integral a mujeres, niñas y adolescentes que se encuentran en situación de prostitución, trata y explotación en cualquier finalidad”, tal y como explican desde la entidad, que cuenta con una sede en Salamanca.
Una explotación sexual cada vez más invisible
A pesar de su trabajo en el territorio del Tormes, desde APRAMP aseguran que este fenómeno no puede analizarse de manera aislada o exclusivamente local: “Hablamos de una realidad compleja, presente en todo el mundo y también en nuestro país que afecta principalmente a las mujeres”. En este sentido, cabe destacar que, tal y como registra el Ministerio de Igualdad, la totalidad del territorio nacional contaba en el año 2023 con aproximadamente 169.712 mujeres en esta situación.
Estos datos se unen a una clara tendencia detectada por APRAMP: “En los últimos años hemos observado que la explotación sexual es cada vez más invisible”, explican. Con estas palabras, hacen referencia a que, hace unas décadas, predominaban los espacios abiertos y visibles fácilmente identificables. En cambio, hoy en día “una parte importante de la explotación se produce en espacios cerrados y tecnológicos, lo que hace más difícil su acceso, detección e identificación”.
Las falsas promesas, la mayor técnica de captación de mujeres
Cuando se les pregunta por el perfil habitual de las víctimas de trata, asegura que esta tendencia no existe: “Supondría encasillar y etiquetar esta realidad, transmitiendo así una idea errónea del delito y la vulneración de derechos”.
Aun así, sí que identifican ciertos factores de riesgo y vulnerabilidad comunes a las víctimas de explotación sexual y prostitución: “Suelen ser mujeres jóvenes que se encuentran viviendo situaciones culturales, económicas, situaciones bélicas o desastres naturales que les obliga a buscar un espacio y vida mejor para sí o sus familias”, detallan.
En este sentido, añaden que estas características sociales “suelen ser un blanco fácil” para las organizaciones criminales que se dedican a usar diferentes técnicas para conseguir captar a una persona para dedicarse a la explotación de una persona.
Entre estas técnicas se encuentra la joya de la corona: las falsas promesas. Estas falsas promesas, según explican desde APRAMP, van desde ofrecer ofertas de trabajo falsas, prometer mejoras salariales con grandes ganancias de dinero en poco tiempo con el fin de poder volver a su país u ofrecer recompensas en espacios como las redes sociales.
40 años “atendiendo integralmente a mujeres, niñas y adolescentes”
Para hacer frente a esta problemática, APRAMP carga a sus espaldas dos décadas llevando a cabo una serie de iniciativas integradas dentro de un programa de acciones. En primer lugar, se encuentra la Unidad Móvil, una estrategia para detectar posibles víctimas gracias al trabajo de agentes sociales que realizan un estudio de los espacios visibles e invisibles donde podría haber mujeres siendo abusadas sexualmente.
A esta Unidad Móvil, que ha cumplido 30 años de trabajo, la definen como algo que va más allá de la intervención: “Es un faro de esperanza para mujeres y niñas víctimas de trata y explotación”. Además, se lleva a cabo un trabajo de acompañamiento y orientación adaptado a cada mujer. El objetivo final, según explican, es la búsqueda activa de empleo y la inserción laboral, “buscando que las supervivientes recuperen su vida, su libertad y su dignidad”.
En este sentido, APRAMP trabajo con el propósito de construir una sociedad libre de violencias donde las personas recuperen su libertad y su dignidad, Por ello, reclaman la aprobación de una Ley Orgánica Integral que contemple cuestiones como la persecución del delito de trata, la prevención, la protección y reparación del daño a las víctimas y supervivientes.
“No fue un camino fácil, salir fue el primer paso”
A través de la asociación APRAMP, este medio ha podido conocer el testimonio de una superviviente de explotación sexual. En primer lugar, detalla la importancia de entender que la explotación “no es como aparece en las películas”. Esta situación, tal y como explica, comienza con las ya citadas falsas promesas: “Te prometen una vida mejor, pero detrás se esconde un cúmulo de manipulación, amenazas, miedo y un control constante”. Tras esto, añade una afirmación que hace reflexionar: “Nadie, ninguna persona, elige ser víctima de trata y explotación, nadie elige ser víctima de la vulneración de sus derechos”.
En concreto, esta persona, procedente de República Dominicana, llegó a España en el año 2021 buscando un futuro mejor: “Llegué aquí a través de una amiga un futuro diferente al que tenía en mi país. Al llegar aquí me encontré con una realidad diferente a la falsa promesa que me hizo, cayendo en una red de explotación sexual”.
Estando en esa situación de explotación, según explica, conoció APRAMP a través de su ya conocida Unidad Móvil. En ese momento, esta asociación le hizo comprender que tenía alternativas reales. En cambio, asegura que no fue un camino fácil: “Salir de la situación fue el primer paso. Después vino el proceso de recuperar la autoestima, aprender a confiar nuevamente, sanar las heridas y volver a creer en mí misma. En APRAMP miraron sin juzgarme y me hicieron sentir que yo valía como persona”.



