La tapia exterior del cementerio de San Carlos Borromeo de Salamanca ha sido el escenario de un acto de recuerdo y homenaje a los 143 fusilados cuyos nombres forman parte de la memoria de la represión franquista en la ciudad.
Uno de los momentos más destacados ha sido la lectura de la carta que escribió Pedro Miñana, secretario municipal de Béjar, desde la capilla de la cárcel, poco antes de ser trasladado al cementerio para ser fusilado el 1 de enero de 1937.
Se trata de un testimonio que, por las circunstancias en las que fue escrito: las últimas palabras de un hombre que sabía que iba a ser ejecutado. Su lectura ha permitido acercarse a la dimensión humana de la represión y al sufrimiento de quienes afrontaron sus últimos momentos en prisión.
Entre los once bejaranos fusilados aquel 1 de enero de 1937 se encontraban el alcalde, un concejal, abuelo de la persona que recuerda estos hechos, y el secretario municipal, Pedro Miñana. Once vidas truncadas en una misma jornada que dejaron una profunda huella en sus familias y en la memoria colectiva de Béjar.
El homenaje pretende mantener vivo el recuerdo de las víctimas y acercar a la sociedad los testimonios de quienes sufrieron la violencia de aquellos años. La carta de Miñana constituye, en este sentido, un documento de especial valor para comprender el drama personal y familiar que se esconde detrás de cada nombre.



