La investigadora mexicana Tatiana Bernaldez, doctoranda en Antropología y Ciencias Sociales en la Universidad de Salamanca, se ha convertido en una de las voces que han impulsado el debate sobre la protección del patrimonio textil indígena de México tras denunciar las condiciones en las que, presuntamente, se elaboró una colección especial de la selección mexicana de fútbol.

La polémica comenzó el 17 de mayo, cuando Bernaldez publicó una denuncia en redes sociales sobre la situación de un grupo de bordadoras indígenas del municipio de Naupan (Puebla) que participaron en la elaboración de una colección vinculada a la tercera equipación de la selección mexicana para la Copa del Mundo.
La investigadora sostiene que el debate no debe centrarse únicamente en la retribución económica recibida por las artesanas, que, según su denuncia, habría sido de 36 pesos mexicanos por hora y sin el seguro médico que, afirma, se les prometió, sino en un problema de mayor alcance como es la protección de los derechos culturales de las comunidades indígenas y la preservación de sus conocimientos tradicionales.
Una investigación con sello salmantino
El vínculo de Bernaldez con Salamanca está estrechamente ligado a su investigación doctoral. Bernaldez lleva 18 años investigando los textiles tradicionales de Naupan, un trabajo iniciado en su tesis de licenciatura, continuado en su máster y desarrollado en su tesis doctoral en la Universidad de Salamanca.
Su especialización se centra en la iconografía y el simbolismo de los bordados nahuas de esta región mexicana, una línea de investigación que la ha llevado a publicar el libro Memorias de las Manos Nahuas y a participar en congresos internacionales sobre patrimonio, antropología y cultura indígena.
Precisamente ese conocimiento fue el que, según explica, la llevó a pronunciarse públicamente cuando detectó que la campaña promocional utilizaba el nombre y la imagen de Naupan, pero incorporando técnicas de bordado que, a su juicio, no pertenecen a la tradición artesanal de la comunidad.

Bernaldez cuestiona que la colección especial asociada a la selección mexicana presentase como representativo del bordado de Naupan un trabajo realizado con técnicas contemporáneas, como el nudo francés o la punta de arroz, en lugar del tradicional hilo contado o pepenado, característico de la zona.
También sostiene que se sustituyeron materiales tradicionales, como la lana, el algodón o la seda trabajados artesanalmente, por hilos industriales, lo que, en su opinión, desvirtúa el valor patrimonial de estos textiles.

Para la investigadora, el verdadero conflicto reside en que se utiliza la identidad cultural de una comunidad indígena como elemento de marketing sin respetar el significado simbólico, histórico y ritual que poseen sus bordados.

El impacto de la denuncia
La denuncia trascendió rápidamente las redes sociales y abrió un debate público sobre la protección del patrimonio cultural indígena en México. Según Bernaldez, la repercusión mediática contribuyó a que instituciones culturales y responsables políticos abordaran iniciativas relacionadas con la salvaguarda de los textiles tradicionales y los derechos colectivos de las comunidades indígenas.
La investigadora enmarca su postura en la defensa del artículo 2 de la Constitución mexicana, que reconoce los derechos de los pueblos indígenas, así como en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), relativo a la protección de estos pueblos y de sus prácticas culturales.
Una trayectoria dedicada al patrimonio indígena
Además de su investigación académica en la Universidad de Salamanca, Tatiana Méndez Bernaldez desarrolla desde hace años proyectos de divulgación y defensa del patrimonio cultural mexicano. Es autora de investigaciones sobre la simbología textil de Naupan, ha colaborado en iniciativas de promoción de las lenguas indígenas y ha participado en foros internacionales sobre patrimonio, antropología y derechos culturales.
Su trabajo también se ha orientado a facilitar que las artesanas comercialicen sus textiles sin intermediarios y a impulsar el reconocimiento de la indumentaria tradicional de Naupan como patrimonio cultural.
Bernaldez insiste en que el objetivo de su denuncia nunca ha sido señalar a una marca concreta, sino abrir un debate sobre la necesidad de proteger el patrimonio cultural indígena, reconocer el conocimiento de las comunidades artesanas y garantizar que su legado sea respetado cuando se proyecta a escala internacional.





