Con caras de asombro ante todo lo que les rodeaba, un total de 13 niños saharauis han pisado este jueves suelo charro. Los pequeños, que pasarán cerca de dos meses con las familias salmantinas, se alejarán por unas semanas de las duras condiciones que padecen en esta época en los campamentos de Tinduf (Argelia) donde llegan a alcanzarse 50 grados a la sombra.
La espera ha merecido la pena y "después de un montón de problemas burocráticos", tal y como afirma Ángeles Gimenez, presidenta de la Asociación del pueblo saharaui en Salamanca, al final, han llegado y comienza 'Vacaciones en paz'. "Estamos muy nerviosos, ha habido momentos que ya pensábamos que no iban a venir. A última hora ha ido todo muy rápido", asegura Cristina, una de las madres de acogida de una de las niñas, quien añade que "sin duda, será una experiencia única" que servirá "para enseñar valores" a sus dos hijas.
Tal y como asegura Giménez, los dos años de parón que ha sufrido el programa a consecuencia de la crisis sanitaria por el covid, ha hecho que disminuya el número de niños que vienen durante esta temporada estival: “Las 24 familias que trajeron en el 2019 no han podido hacerlo de nuevo este 2022 porque se han pasado ya de la edad que contempla el programa, que tiene como máxima los 12”.

"Esto es algo totalmente solidario y voluntario"
Del mismo modo, la presidenta de la asociación explica que en esta nueva edición del programa han tenido que lidiar con varios contratiempos que han dificultado la llegada de los niños: “Nos ha pillado el tema de Ucrania y un montón de fatalidades más. Por ello, este año, partimos de cero y llegarán únicamente de 8 años. Nos han hecho caso a todas las asociaciones a nivel nacional, después de muchos años pidiendo que se volviera a los inicios”.
Además, la Asociación espera aumentar el próximo año el número de niños: “Si conseguimos más, recuperamos lo que más o menos veníamos trayendo habitualmente en los últimos años”. Giménez recuerda que en el 2002 traían más de 60. Sin embargo, otro de los aspectos importantes a tener en cuenta es que hacen falta familias que quieran acoger en sus casas a los niños saharauis: “Cuantos más hubiéramos podido traer mejor. Se hicieron varios llamamientos y es lo que hay, tampoco le puedes poner una soga al cuello a nadie, ni obligarle. Esto es algo totalmente solidario y voluntario”, apunta la presidenta.
Igualmente, Giménez expone que las familias tienen que poder hacerse cargo de los niños que vienen: “Ellos vienen con lo puesto, no traen absolutamente nada. Pedimos que los traten exactamente igual que si fueran suyos, ni más ni menos”.
Los pequeños dirán adiós a sus familias españolas “como muy tarde” el 2 de septiembre. Una despedida, que, sin duda, será amarga para todos ellos. No obstante, siempre les quedará la esperanza de volver.





