Blanca Gloria Tarazona Valverde llega a Salamanca en los años 90, con una licenciatura en Derecho y muchas ganas de trabajar. Los comienzos siempre son difíciles, por eso tuvo que moverse por diferentes lugares de España para encontrar empleo. Su primer trabajo fue en Gerona, en un bar en una cala, el nombre del establecimiento era “La Escala”. Para ella fue una gran experiencia, ya que se sintió muy integrada “hice mucha piña con mis compañeros”.
Finalmente y después de mucho esfuerzo, consiguió un puesto de trabajo en una empresa cárnica, junto con sus dos hermanas estuvieron trabajando allí, hasta que llegó la crisis la cual hizo que perdiesen su empleo y que se enfrentasen a esta dura situación que tantas y tantas personas experimentaron, una época difícil en la que era tan complicado encontrar empleo como mantenerse en uno.
Ante esta situación y la inestabilidad que suponía Blanca y sus dos hermanas decidieron emprender un negocio, existieron varias ideas como una tienda de repostería, pero tras un análisis de las necesidades que ellas detectaban en la ciudad y de sus propios intereses, decidieron emprender un negocio de calzado infantil, la zapatería piecitos, ubicada en la avenida Mirat y la cual representa la iniciativa y perseverancia de estas hermanas.
Blanca nos describe los comienzos de las aventura que supuso emprender este negocio, teniendo en cuanta la situación actual de crisis y, queriendo ofrecer un buen producto decidieron surtirse de calzado producido en España “Nos desplazamos hasta Alicante, a la ciudad del calzado infantil, recorriendo diferentes fábricas de calzado para conocer diferentes productos y realizar un pedido, estuvimos a punto de llevarnos los zapatos nosotras mismas, menos mal que no lo hicimos, porque al volver a Salamanca nos falló el coche y nos quedamos en la carretera…”.
La actitud de Blanca nos deja impresionados, una mujer muy trabajadora y constante, que llegó a tener dos trabajos, mientras estudiaba administración y finanzas, todo esto a la vez que se preparaba para obtener el carnet de conducir, realmente un ejemplo de esfuerzo y constancia.
La llegada a España
“Cuando llegué aquí me quedé enamorada de Salamanca, aunque tuve que viajar y desplazarme a otros lugares de España para trabajar, siempre que tenía ocasión volvía a Salamanca”.
Nos confiesa que al llegar a España la diferencia más notable que encuentra es que se siente más liberada como mujer, con una sensación de mayor empoderamiento e independencia, considera a España una sociedad más abierta en cuanto a la temática de género y admite que aunque aún quedan retos por conseguir dentro de esta campo, la igualdad entre hombre y mujer está más cerca de conseguirse en España que otros países.
Siempre aficionada al teatro y la música, es socia de la Casa Lis, gracias a la cual descubrió el grupo de senderismo de Villamayor, que se ha convertido en otra de sus pasiones, lleva participando casi tres años y con el que realiza salidas durante los fines de semana para conocer diferentes rutas, lugares y pueblos. “Salamanca tiene muchas rutas preciosas para compartir con la familia”.
Nos despedimos de Blanca con muy buenas sensaciones, deseándole lo mejor y agradeciendo que compartiese su tiempo y experiencias con nosotros.




