Bajo el manto de la noche del Jueves Santo, la sobriedad y la esencia de la Hermandad del Amor y de la Paz han vuelto a conmover Salamanca.
Las dos salidas de las imágenes han estado cargadas de un gran sentimiento; por un lado María Nuestra Madre ha desulmbrado con una saga realizada a partir del traje de luces del torero López Simón, dando lugar a un gran mantón sinigual. A la salida del Cristo del Amor y de la Paz, un espectador ha sorprendido cantando una bonita saeta que ya queda para el recuerdo de otras imborrable procesión desde la antigua iglesia del Arrabal.
El desfile como es habitual ha plasmado uno de los momentos más mágicos en el cruce del Puente Romano.




