La Plaza Mayor de Salamanca se convirtió en un templo del rock con la actuación de Medina Azahara. La legendaria banda andaluza, con más de 40 años de trayectoria, volvió a demostrar por qué sigue siendo inmortal en la escena musical. Miles de seguidores, de todas las edades, corearon himnos que han marcado generaciones, desde los clásicos más emblemáticos hasta temas que mantienen intacta la esencia del grupo. Manuel Martínez, carismático al frente, ofreció un espectáculo inolvidable que confirmó lo que muchos esperaban: Medina Azahara no pasa de moda, su música sigue siendo pura energía.