Óscar Puente ha presentado su dimisión como ministro de Transportes tras el grave accidente ferroviario registrado en Urda (Toledo), que dejó 69 personas fallecidas y más de 200 heridas. Su salida del Ejecutivo llega después de varios días de críticas y exigencias de responsabilidades por la gestión de la red ferroviaria española. Además, ha confirmado que no estará en las listas del PSOE, por lo que no será cabeza de lista en el Congreso de los Diputados por Valladolid.
El ya exministro ha admitido: "La decisión sobre mi futuro la tomé en los primeros minutos en los que se produjo la tragedia, en cuanto tuve conocimiento de ella, así se lo hice saber en primer lugar a mi familia.
Un ministro de transportes de un país como España no puede continuar en su cargo con dos accidentes de esta gravedad en menos de un año, por muy distintos que sean y tenga o no responsabilidad directa en ellos. Es una decisión de dignidad política, de coherencia y de empatía con las víctimas.
Esta decisión la hago pública hoy, en el lugar en el que más sentido tiene hacerlo, en la sede de la Soberanía Nacional una vez cumplido el trabajo más urgente e inaplazable: Realizar las primeras pesquisas que nos ayuden a entender lo que ha sucedido mientras auxiliamos a las víctimas, adoptar las primeras medidas para resarcirlas y mejorar en la medida de lo posible la seguridad de nuestro sistema ferroviario en el corto plazo.
A las personas que me han mostrado su apoyo estos días, que se que me quieren o me aprecian. Quiero que entiendan que esta es una medida necesaria y positiva. No es ningún drama ni hay que hacer un drama de ello, drama sin duda el de las víctimas, sus familias, sus seres queridos a los que ya no van a poder volver a ver, la de los heridos. Quiero que todos ellos sepan una cosa: se que mi dolor no puede equipararse al suyo, pero después del suyo, ninguno es tan grande como el mío".
La decisión supone un nuevo contratiempo para el Gobierno de Pedro Sánchez, que afronta la recta final hacia las elecciones generales del próximo 29 de noviembre en un contexto marcado por la polémica sobre el funcionamiento y la seguridad de las infraestructuras ferroviarias.
La tragedia de Urda ha reabierto el debate sobre el mantenimiento de las vías, los sistemas de señalización y los protocolos de actuación ante posibles incidencias. Las miradas se han dirigido especialmente hacia Adif y Renfe, así como hacia la coordinación entre ambos organismos y el Ministerio de Transportes.
Dos accidentes mortales en nueve meses
El accidente de Urda se suma al registrado meses atrás en Adamuz (Córdoba), donde fallecieron otras 46 personas. Ambos siniestros han elevado la preocupación por la seguridad ferroviaria y han provocado nuevas reclamaciones para esclarecer las causas y depurar posibles responsabilidades.
La oposición y diferentes formaciones políticas habían reclamado explicaciones al ministro, mientras que la gestión de las infraestructuras y los mecanismos de prevención han centrado buena parte del debate público.
La salida de Puente abre ahora una nueva etapa en el Ministerio de Transportes, en un momento en el que la investigación de los accidentes y la recuperación de la confianza de los usuarios del ferrocarril se mantienen como asuntos prioritarios.



