Carlos López- Otín es uno de los catedráticos mas prestigiosos de nuestro país en las áreas de bioquímica y biología molecular y destacan sus trabajos de investigación en dolencias como el cáncer, enfermedades hereditarias o la artritis. Desde 2010 codirige la Contribución española al Consorcio Internacional para el Estudio del Genoma del Cáncer, que permite conocer e identificar las alteraciones genéticas implicadas en el desarrollo de la leucemia linfática crónica, con el objetivo de descubrir terapias más eficaces y precisas.
López- Otín visitó Salamanca el pasado mes de mayo con el 'Tour del Cáncer' de la mano de La Asociación Española Contra el Cáncer, con la finalidad de incrementar el conocimiento y la visibilidad de la enfermedad para de este modo también informar de los servicios que ofrece la Asociación en Salamanca a los pacientes con cáncer. En su último libro 'Egoístas, inmortales y viajeras' se desarrollan las claves del cáncer y de los nuevos tratamientos y todos los beneficios obtenidos con la venta de este libro son destinados íntegramente a la Asociación.
El catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad de Oviedo ha escrito también otros tres libros, donde se habla sobre los secretos del origen de la vida, el genoma humano y la lucha tenaz de la humanidad para vencer la enfermedad y lograr la felicidad, otro está dedicado a la longevidad y el envejecimiento y el último de ellos desarrolla los progresos en el cáncer.
“Un profesor que trata de enseñar en las aulas lo que ha aprendido de la vida, de la gente, de sus mentores, de sus alumnos, de sus discípulos, y del trabajo realizado durante más de cuatro décadas en distintos laboratorios de todo el mundo”. Así es como se describe y como comienza la entrevista para SALAMANCA24HORAS.COM Carlos López-Otín.

¿Cuándo surgió su vocación científica?
Vine al mundo en Sabiñánigo, un pequeño lugar del Pirineo Aragonés; allí, rodeado de una imponente Naturaleza, descubrí lo que significa el asombro por la vida, lo mejor que tenemos. Desde entonces, cada día, he estudiado y trabajado para intentar comprender las claves moleculares de la vida y las imperfecciones que nos convierten en seres frágiles y vulnerables ante tantas y tantas enfermedades que nos acompañan y nos abruman.
¿Podría describir en qué consiste su línea de investigación actual y cuál es su trascendencia?
Las líneas centrales de investigación en nuestro laboratorio son el estudio del cáncer y del envejecimiento. Fueron escogidas hace ya muchos años porque se trata de problemas muy amplios y muy complejos que no tendrán una única respuesta, ni una única solución. En paralelo, tratamos de ayudar a las familias que acuden a nosotros en busca de conocimiento sobre enfermedades minoritarias que no suelen recibir mucha atención. El impresionante desarrollo tecnológico de los últimos años ha hecho que la manera de abordar estos temas sea mucho más profunda que antaño, pero nuestra ignorancia acerca de muchos aspectos del envejecimiento, del cáncer y de muchas otras enfermedades, es todavía enorme. Harán falta nuevas mentes y nuevas miradas para seguir avanzando, y para ello nada mejor que confiar en que una nueva generación de jóvenes científicos tenga la oportunidad de tomar el relevo en esta larga carrera en busca del conocimiento.
En su último libro que presentó en Salamanca “Egoístas, inmortales y viajeras” se habla sobre el origen del cáncer, ¿usted cree que es una enfermedad que tiene fin?
El cáncer es una enfermedad muy antigua, forma parte de nuestro legado evolutivo. En el libro, relato casos de tumores muy antiguos e incluso, en uno de los capítulos, tomo la personalidad de un dinosaurio que trata de buscar solución a un tumor óseo que le está robando la vida. Los dinosaurios tuvieron tumores malignos, lo mismo que los tienen las plantas o cualquier organismo con un mínimo grado de complejidad celular. Por tanto, mientras poseamos un mínimo componente biológico en nuestros cuerpos y no seamos esos robots metálicos a los que algunos parecen querer condenar a los humanos, el cáncer estará presente en nuestras vidas.

¿Qué es el cáncer para usted? ¿Es hereditario?
Es una enfermedad que, fundamentalmente, surge de la acumulación de daños en nuestro material genético. Estos daños o mutaciones causan la transformación de nuestras células hasta convertirlas en entidades egoístas que no paran de crecer, inmortales que no quieren morir cuando el cuerpo se lo pide en nombre del bien común, y viajeras, que tratan de diseminarse por otros territorios del cuerpo para obtener los nutrientes o el oxígeno precisos para seguir creciendo. Por tanto, el cáncer es una enfermedad de los genes, pero eso no significa que sea hereditario. Este es un error muy común todavía. Menos del 10% de los tumores malignos son hereditarios. Solo en este pequeño porcentaje de casos, los daños en nuestro genoma vienen de nuestros progenitores. La gran mayoría de los casos de cáncer surgen de la vida cotidiana.
¿Cómo hay que hablar de cáncer en la actualidad?
Con rigor y con naturalidad. Es una enfermedad que afecta a muchos millones de personas en el mundo. No olvidemos que este año, que todavía está en plena primavera, en España se diagnosticarán en torno a 300.000 nuevos casos de cáncer. Siempre digo que lo asombroso, lo milagroso es no tener cáncer. No se puede continuar estigmatizando esta enfermedad, ni a los pacientes que la padecen. No se debe hablar de ella con eufemismos como el de “una larga enfermedad”, ni utilizar lenguajes bélicos ni épicos para describirla. Lo que hay que hacer es seguir trabajando sin descanso, cada uno en la parcela que le corresponde, y ayudar en todo a los pacientes, que ni son héroes ni pretenden serlo, lo que quieren es curarse.
¿Hoy en día es más fácil curarse de cáncer? ¿Por qué?
Así es. Hoy, todavía está muy instalada la idea de que cáncer y muerte son sinónimos. Sin embargo, las estadísticas señalan que el número de personas que se curan de un tumor maligno ya es mayor que el de los que no logran superar la enfermedad. Esto significa que, en global, es más probable curarse de un cáncer que no hacerlo. Además, hay tumores que no se pueden curar todavía, pero se pueden cronificar y convivir con ellos durante años. De todas formas, nunca hay que ser complacientes con lo insuficiente, pues hay algunos tipos de tumores en los que las tasas de curación son mínimas. Es en ellos en los que hay que multiplicar el esfuerzo y la investigación.
¿Por qué hay algunos tumores que no se pueden curar?
Sobre todo, porque se diagnostican demasiado tarde. Después, hay otros factores, incluyendo la frecuente aparición de resistencias a los tratamientos. Estas resistencias surgen porque las células tumorales son incansables en su capacidad de evolucionar y adaptarse a las condiciones adversas para ellas. Y por supuesto, hay tumores que no sabemos curar por pura ignorancia acerca de sus mecanismos de generación y progresión. De nuevo surge el mantra que repito en la gira de conferencias en favor de la Asociación Española Contra el Cáncer: conocer para curar. Y a este mantra habría que añadir otro tan importante o más si cabe: prevenir para vivir. La prevención del cáncer puede salvar más vidas que el empleo de las tecnologías más sofisticadas que podamos imaginar.
¿Cuáles son los avances para que se curen algunos tumores?
Los avances siempre vienen del conocimiento y de la tecnología. Los dos pilares recientes más generales en cuanto a los nuevos tratamientos oncológicos son el desciframiento de los genomas del cáncer y la inmunoterapia antitumoral. Con la primera estrategia se descifran las mutaciones concretas de cada tumor de cada paciente y con ellas se abre la posibilidad de una Oncología personalizada y de mayor precisión. Con la inmunoterapia se persigue reforzar la respuesta inmune antitumoral, con objeto de favorecer la eliminación en nuestro organismo de las células transformadas que han causado un determinado tumor.

Cuándo se le detecta la enfermedad a alguien ¿es mejor saber todo con detalle o no saber?
Cada enfermo debe ser libre de escoger, personalmente mil veces prefiero el conocimiento a la ignorancia, pero si un paciente desea no saber es fundamental que alguien de su entorno más cercano asuma esa responsabilidad. El tratamiento de muchos tumores es una larga carrera de fondo en la que hay que tomar decisiones y para eso necesitamos información.
En sus tres libros, habla sobre la vulnerabilidad humana ¿Por qué?
Efectivamente, “La vida en cuatro letras” “El sueño del tiempo” y “Egoístas, inmortales y viajeras” hablan de nuestra vulnerabilidad, la emocional, la temporal y la causada por las enfermedades. Somos imperfectos y por tanto vulnerables, pese a que a algunos les parezca intolerable. Lo curioso es que nos hicieron creer que la sociedad humana había alcanzado una pretendida e imposible invulnerabilidad y fue un minúsculo virus el que tuvo que venir desde China para demostrar al mundo entero que nada de eso era cierto.
¿Cuál es su trabajo en su laboratorio de la Universidad de Oviedo? ¿Qué ha descubierto?
Nuestro trabajo durante todos estos años nos ha permitido descubrir más de 60 nuevos genes humanos y el análisis de sus funciones en procesos normales y patológicos, incluyendo el cáncer y otras enfermedades. Desde 2009, codirijo con el Dr. Campo (Hospital Clinic, Barcelona) la contribución española al Consorcio Internacional de los Genomas del Cáncer, que ha descifrado el genoma de muchos centenares de pacientes con cáncer. Entre nuestros trabajos más recientes destacaría el descubrimiento de dos nuevos síndromes de envejecimiento acelerado, el hallazgo de nuevos genes causantes de autismo, muerte súbita y melanoma hereditario, la definición de las claves moleculares de la salud y del envejecimiento, la detección de bacterias pro-longevidad y el diseño de estrategias de edición génica para el tratamiento de la progeria. Todos los trabajos, por pequeños que sean o parezcan, han representado la incomparable oportunidad de disfrutar de la “emoción de descubrir” y hacerlo con una mirada de compromiso social. Todo lo que se investiga en nuestro laboratorio está presidido por esa inexcusable idea.
Para el futuro, ¿tiene pensado escribir algún otro libro? ¿de qué trataría? o ¿qué futuros proyectos tiene en mente?
Si, seguro que sí, tratará sobre la vida, como los tres anteriores. La vida es lo que más me interesa, no solo desde el punto de vista científico, sino desde una perspectiva social. Mis grandes preguntas ya no son solo acerca de las claves de la salud, o de dónde venimos o de qué estamos hechos, sino también sobre las relaciones humanas, por qué surge la violencia, la perversión, la envidia, el odio o la desigualdad. Pienso muy a menudo en si será posible que, frente a estas cuestiones que parecen crecer sin freno, haya todavía espacio y tiempo para el altruismo, el afecto, la curiosidad, la empatía y la solidaridad. De eso escribo y de eso seguiré escribiendo, aunque sea en voz baja y con letra muy pequeña.





