Una receta literaria es la iniciativa que se pone en marcha por la Junta de Castilla y León a través de la Consejería de Sanidad, el Ayuntamiento de Salamanca a través de la Concejalía de Educación y su Red de Bibliotecas Municipales (en este caso en la Biblioteca Torrente Ballester), y FUNDEC, la Fundación para la Innovación, Investigación, Formación y el Desarrollo Comunitario. Un nuevo método con el se busca solucionar aquellos problemas a los que la medicina no logra llegar como puede ser la soledad no deseada o incluso los medios a los temas relacionados con la salud.

Y es que la salud no solamente abarca la receta de medicamentos, si hace unos años el hospital de Salamanca presentaba la humanización de la salud a través del cómic y de las viñetas, de este modo se lograba informar a los pacientes mejorando así la comunicación en toda la pirámide médica, desde los propios profesionales a los pacientes que asisten a los centros sanitarios.
Cambiandos los hospitales y centros de salud por las paredes de las bibliotecas, la Sala del Bosque se abre paso para mostrar Bibliomeccum, donde el Centro de Salud de Garrido Norte y sus profesionales podrán recetar libros, además de los prospectos médicos de manera tradicional, para mejorar la salud de las personas que tengan algún tipo de patología.
Luis Sánchez, concejal de Educación, ha explicado que “este proyecto servirá para mostrar que los libros sirven para cuidar de las personas”, lo que también hará que “se unan fuerzas para unos resultados más potentes”.

Por otro lado, Luis Alberto Álvarez, gerente de Salud de Área de Salamanca, ha expuesto que “el relato permitirá que el paciente pueda relacionarse con el profesional”, por lo que tendrá una doble vía educativa, la de conocer el trabajo que se realiza día a día en los centros sanitarios y, la más importante, ayudar a la persona a sobrellevar las enfermedades. Así pues, se podrán tratar diferentes problemas personales, psicológicos, de miedos o de diagnóstico, entre otros.
De cara a mejorar esta iniciativa, se realizará revisiones anuales para saber cómo está funcionando en la Biblioteca Torrente Ballester. Si todo marcha bien, se contemplará la posibilidad de llevarlo a otros centros de salud o incluso a otras bibliotecas.



