Este pasado viernes 27 ha sido aprobada en Parlamento la Ley de Protección de los Derechos Sexuales y Reproductivos y la Garantía de la Interrupción Voluntaria del Embarazo. La Ley da el salto de una cultura del sometimiento sexual a una cultura del consentimiento: Por fin España cumple con el mandato del Convenio de Estambul y deja claro que si no hay un sí, entonces hay un no, contemplándose de esta manera, por ejemplo, que los actos contra la libertad sexual que se produzcan en situación de sumisión química, serán agresión sexual.
La Ley supera la dudosa frontera existente entre abusos y delitos sexuales, y considera que cualquier acto sexual no consentido es agresión. Se pasa de un sistema en el que la victima tenía que demostrar que se había negado y resistido a otro en el que lo que prevalece es el consentimiento.
Blinda y garantiza el acceso al aborto, que tras 12 años de su regulación no ha conseguido que el ejercicio de este derecho no estigmatice a las mujeres que lo han ejercido. En ella se introducen aspectos fundamentales y que han sido una demanda de los Movimientos Feministas desde hace años, como es que la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) se realice en los Servicios Públicos del Sistema Nacional de Salud, como garantía de seguridad y calidad, y que se practique como otra prestación sanitaria más en el hospital de nuestra ciudad. Esta Ley también deroga la restricción actual a las mujeres de menos de 16 años, reconociendo su derecho a decidir; elimina todos los elementos de tutela que siguen existiendo en la actual ley, y garantiza la formación de los y las profesionales en el ámbito de la salud, pero también en el ámbito de la educación o de las ciencias jurídicas.
Es un avance cultural la regulación de los Derechos sobre Salud Menstrual, de forma que se combatan mitos y estereotipos relacionados con una característica fisiológica de las mujeres y que hasta ahora ha sido un tabú.
Otros aspectos innovadores de esta Ley son la consideración de los “vientres de alquiler” como una forma de violencia contra las mujeres; la obligatoriedad y mejora de la Educación afectivo-sexual en los Institutos con ampliación y gratuidad de métodos anticonceptivos, y otros que sin duda, mejoraran la salud sexual y reproductiva de las mujeres.
Podemos Salamanca confía en que todos estos derechos se ejerzan en libertad en nuestra provincia y Comunidad. Especialmente en que termine el “doloroso peregrinaje” de las mujeres salmantinas que desean realizar una IVE por otras provincias y en que, a la mayor prontitud, sea en nuestros servicios sanitarios públicos donde se realicen estas intervenciones.




