El Ayuntamiento de Salamanca ha iniciado esta semana la campaña de prevención contra la oruga procesionaria, una actuación que busca anticiparse a los meses más cálidos, cuando este insecto comienza a descender de los árboles y puede suponer un riesgo para la salud de las personas y los animales de compañía.
La campaña arranca durante el otoño con una primera fase centrada en la endoterapia, un tratamiento que consiste en inyectar sustancias directamente en los árboles susceptibles de sufrir esta plaga. Mediante este procedimiento, los servicios municipales prevén tratar alrededor de 550 ejemplares de coníferas repartidos por las zonas verdes de toda la ciudad.
La oruga procesionaria permanece durante el invierno en grandes bolsones situados en las copas de determinadas especies, principalmente pinos y cedros. Aunque habitualmente comienza a descender en febrero, el momento depende de las condiciones meteorológicas y, especialmente, de las temperaturas.
Por este motivo, el Consistorio adelanta los trabajos preventivos para reducir las posibilidades de que las orugas lleguen al suelo y puedan entrar en contacto con personas o mascotas.
Trampas y retirada de bolsones durante los próximos meses
La campaña continuará durante los primeros meses del año con una segunda fase en la que las empresas concesionarias del servicio municipal instalarán trampas en aquellos árboles que presentan dificultades de acceso o tienen una altura elevada.
Estos dispositivos, en forma de anillos que rodean el tronco, permiten atrapar a las orugas durante su descenso e impedir que alcancen el suelo.
La tercera línea de actuación consistirá en la retirada y eliminación de los bolsones antes de que las orugas abandonen los árboles. Para realizar estos trabajos se utilizará un camión equipado con una cesta que permitirá acceder a las zonas más elevadas de las coníferas.
La biodiversidad urbana como aliada contra las plagas
Junto a estas intervenciones directas, el Ayuntamiento también apuesta por incrementar la biodiversidad como mecanismo natural para combatir la procesionaria y otras plagas. Esta estrategia se desarrolla a través de Savia, el proyecto municipal de infraestructura verde.
Entre las actuaciones contempladas destaca la construcción e instalación de nidos para favorecer la presencia de aves insectívoras, que se alimentan de distintas especies de insectos y contribuyen al control biológico de las plagas.



