Hay historias que empiezan con una decisión meditada y otras que aparecen casi sin avisar. La de Kiko García pertenece a las segundas. Este salmantino de 30 años, militar del Ejército del Aire y acostumbrado a que el deporte forme parte de su día a día, nunca había pensado en desfilar, posar ante una cámara o competir en un certamen de belleza. Hasta que las redes sociales cambiaron el rumbo.
A través de ellas, Kiko, recibió la propuesta para representar a Salamanca en Míster Internacional España 2026. Lo que comenzó como una oportunidad inesperada se ha convertido ahora en un reto que afronta con ilusión, confianza y un objetivo muy claro: llegar a la final del próximo 29 de agosto en Medellín y luchar por el título nacional.

“Para mí es un orgullo”, reconoce Kiko cuando habla de llevar el nombre de Salamanca a uno de los certámenes masculinos más importantes del país. Aunque admite que todo este mundo es nuevo para él, asegura estar disfrutando de una experiencia que, hasta hace apenas unos meses, ni siquiera se había planteado.
Ahora cuenta los días para viajar a Medellín, donde del 24 al 30 de agosto convivirá con los otros 51 candidatos llegados desde distintos puntos de España. Será una semana intensa, con numerosas pruebas y actividades en las que tendrá que demostrar que detrás de una buena imagen hay también personalidad, seguridad y capacidad para desenvolverse.
Y la preparación ya está en marcha. Kiko mantiene la rutina deportiva que ha seguido hasta ahora, aunque ha puesto un poco más de atención en la alimentación para llegar a la concentración en las mejores condiciones. El físico tendrá un papel importante en la competición, con pruebas como la de mejor cuerpo o los desfiles en bañador, pero su preparación no pasa por encerrarse en un gimnasio.
Su fórmula es la calistenia. Es la disciplina que utiliza habitualmente para mantenerse en forma y que combina con una alimentación equilibrada y el descanso. Una rutina que, en su opinión, permite cuidar el físico sin necesidad de “matarse” entrenando.
A pocos días de comenzar la concentración, otra de sus preocupaciones está siendo preparar todo lo necesario para la competición. Trajes, diferentes conjuntos y, por supuesto, el elemento que más ilusión le hace cuando piensa en representar a Salamanca: el traje típico charro.
En ese apartado, Kiko no tiene demasiadas dudas. Después de haber visto las propuestas de otros candidatos, considera que el traje con el que viajará desde Salamanca puede convertirse en uno de los grandes protagonistas. “Como el nuestro no hay ninguno”, asegura convencido.
Pruebas que va a tener que desempeñar durante la semana en Medellín
Durante la semana tendrá que enfrentarse a pruebas de todo tipo. Habrá una carrera, una competición de kayak, una prueba de top model, la elección del mejor cuerpo, la prueba multimedia y el premio al favorito del público. También habrá entrevistas personales con el jurado y una competición por el mejor traje típico.
La prueba multimedia tendrá además un componente muy ligado a las redes sociales. Las fotografías de presentación de los candidatos serán protagonistas y los apoyos recibidos a través de los 'me gusta' pueden tener su importancia a la hora de avanzar en la competición. Un terreno que, en este caso, Kiko conoce de forma natural, ya que precisamente fueron las redes las que le llevaron hasta el certamen.
También habrá una prueba de talento, aunque en esta ocasión el salmantino ha decidido no participar. Sus habilidades están mucho más vinculadas al deporte y a los deportes de contacto que al escenario. “Mi talento no lo puedo representar allí”, declara, consciente de que no resulta sencillo trasladar ese tipo de capacidades a una prueba de este formato.
Y todo ello lo hará prácticamente desde cero. Kiko no conoce personalmente a ninguno de los candidatos. Algunos ya han tenido contacto entre ellos a través del grupo de la concentración, pero él reconoce que no es demasiado de participar en ese tipo de dinámicas. Llegará a Medellín sin una red previa de amistades y tendrá que enfrentarse a una semana de convivencia con personas a las que verá por primera vez.
Lejos de verlo como un inconveniente, puede ser otra oportunidad para poner en práctica una de las cualidades que él mismo considera que más le definen: la capacidad de adaptación. Junto a la valentía, cree que esa será una de sus principales armas frente al resto de candidatos.

Porque Kiko no se esconde cuando habla de sus aspiraciones. Quiere ganar. La confianza, además, le llega en buena parte de las personas que le rodean. Son muchos los que le dicen que puede convertirse en uno de los favoritos y, aunque él reconoce que todavía no termina de creérselo, sí admite que resulta difícil ignorarlo cuando tantas personas coinciden en la misma opinión.
“Yo no me lo creo como tal, pero si la gente me lo dice será por algo”, incide.
Está dispuesto, además, a afrontar cualquier reto que aparezca durante la competición “a mí, a lo que me pidan. Yo no tengo problema con nada, soy muy valiente”, afirma. Una seguridad que encaja con la imagen que quiere transmitir y que, en su caso, tiene también mucho que ver con su trayectoria personal y deportiva.

Para convertirse en Mister Internacional España, sin embargo, sabe que no basta con tener un buen físico. El certamen exige mucho más. Saber estar, tener don de gentes, mostrar elegancia y desenvolverse con soltura serán aspectos fundamentales a la hora de convencer al jurado.
Kiko considera que el título debe ser el resultado de un conjunto de cualidades. El físico puede abrir puertas, especialmente de cara a futuras oportunidades laborales, pero la personalidad, la forma de comunicarse y la actitud pueden ser determinantes para mantenerse al otro lado de ellas.
Si tuviera que resumirse en tres palabras, lo tiene claro: valiente, elegante y extrovertido. Una descripción que puede sorprender a quienes se queden únicamente con una primera impresión. Él mismo reconoce que su seriedad puede llevar a pensar que es una persona diferente a la que realmente es. “A lo mejor mi seriedad puede llegar a sorprender, porque yo no soy así”, declara.
Precisamente uno de los grandes aprendizajes que espera llevarse de esta experiencia tiene que ver con todo ese mundo que hasta ahora le era desconocido. Quiere aprender a desenvolverse delante de las cámaras, mejorar a la hora de modelar, saber vestir y combinar diferentes prendas y, en definitiva, adquirir una serie de conocimientos que hasta ahora nunca había necesitado.
No significa, sin embargo, que esté pensando en cambiar de profesión. Cuando se le pregunta si después del certamen se plantea dedicarse profesionalmente al mundo de la moda, su respuesta es tajante: no. Su participación no nace de una vocación previa por las pasarelas, sino de una oportunidad que apareció inesperadamente y que ha decidido aprovechar al máximo.
Kiko llega a Medellín con la tranquilidad de quien sabe que está viviendo algo completamente nuevo, pero también con la seguridad de quien no se pone límites. Y hay un titular que le gustaría leer al día siguiente de la final: “El salmantino se proclama campeón”.
Ese es el resultado que busca. No viaja únicamente para vivir la experiencia, conocer gente o descubrir un mundo nuevo. Viaja con la intención de competir hasta el final y pelear por la corona.

Y, curiosamente, cuando se le pregunta por los nervios, vuelve a sorprender. Asegura que no está especialmente nervioso “tengo que decir que voy nervioso para darle un poco de emoción, pero es que no tengo nervios”, bromea. Una confianza que quiere mantener intacta cuando llegue el momento de salir al escenario.
A los salmantinos que le están apoyando desde casa les lanza un mensaje directo y sin rodeos: “Que no se preocupen, que voy a dejar a Salamanca en todo lo alto”, finaliza.



