El Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Salamanca propondrá en el próximo pleno la creación de un Banco Municipal de Libros de Lectura que servirá para potenciar la lectura y la reutilización de los manuscritos, todo con ejemplares donados por particulares y a los que se les podrá dar otra oportunidad.

De este modo, se crearía un servicio que sería público y gratuito, que de manera permanente serviría para recoger, clasificar y distribuir libros procedentes de particulares que ya no quieran o puedan conservarlos.
Según han señalado los propios socialistas: “Actualmente Salamanca no cuenta con un servicio municipal específico y permanente para la recogida de libros usados de particulares. Las bibliotecas municipales no disponen de un sistema abierto de recogida de donaciones, mientras que los programas municipales de reutilización existentes incluyen los libros junto a otros enseres y materiales de uso común”.
Por lo tanto, María García, concejala del PSOE en el Ayuntamiento de Salamanca, también ha explicado que “los libros merecen un tratamiento específico como patrimonio bibliográfico”, planteando “aprovechar aquellos ejemplares que se encuentren en buen estado para darles una segunda vida y facilitar su acceso a otras personas”.
Por otro lado, también han dejado claro que con esta medida se podrían recoger y clasificar los ejemplares donados por la ciudadanía, para distribuirlo, más tarde, entre “asociaciones, entidades sociales, barrios y municipios que puedan necesitarlos, favoreciendo el acceso a la cultura y fomentando al mismo tiempo la reutilización y la economía circular”.
Para garantizar duplicidades, la propuesta se referiría únicamente a novelas, poesía, cuentos o ensayos, entre otros, sin incluir los libros de texto de la Junta de Castilla y León que se incluyen en el programa RELEO PLUS.

A esto se añade la creación de un inventario digital que servirá para registrar los ejemplares disponibles y campañas públicas que informen a la ciudadanía. Por último, desde el PSOE se ha defendido esta iniciativa porque “permitirá convertir los libros que ya no tienen espacio en los hogares en una oportunidad para fomentar la lectura, acercar la cultura a la ciudadanía, fortalecer la solidaridad y evitar que ejemplares en buen estado terminen desechados”.



