Este mes de octubre se conmemora el Día Mundial de la Terapia Ocupacional, con el objetivo de preparar a las personas para participar en las actividades de su vida diaria ya tengan problemas mentales, físicos y sociales vinculados a discapacidades o enfermedades. En Salamanca, esta especialidad es un auténtico salvavidas para cientos de personas que día a día consiguen un plus de calidad de vida gracias a esta labor. Un trabajo diario que requiere de paciencia, esfuerzo y tesón, pero cuyos beneficios son inumerables para multitud de pacientes que requieren tratamientos que les brinden una vida más sencilla.
La labor de la terapia ocupacional en las residencias se ocupa de mejorar la calidad de vida de las personas de la tercera edad mediante herramientas que facilitan su día a día.
El profesional de esta materia valora la capacidad funcional del anciano para realizar actividades cotidianas, la capacidad de adaptación y la función cognitiva con el objetivo del desarrollo de un programa individualizado para cada residente.
Khadija Belghali, especialista consultada por SALAMANCA24HORAS ha destacado el papel fundamental de los terapeutas en las residencias, la forma de trabajar y los objetivos que se consiguen en el día a día de los residentes durante la estancia en el centro.
El objetivo principal que persigue Khadija es fomentar el grado de independencia del paciente en su día a día, así como mantener y estimular las capacidades cognitivas que se ven afectadas por el envejecimiento.
La pandemia actual por la que estamos atravesando no ha sido fácil para nadie, mucho menos para las residencias, por eso la terapeuta nos cuenta su experiencia laboral durante la pandemia.
“Inicialmente, cuando todo esto era nuevo y no se sabía cómo actuar, porque no había protocolos, mi trabajo consistía en ayudar con el tema de las visitas; es decir, cuándo al principio era todo por videollamada hablando con los familiares y cuando han podido empezar a venir a la residencia, mi labor abordó la cuestión relacionada con el protocolo", relata la especialista.
Y, asegura, que “cuando se han podido empezar a hacer intervenciones grupales se focalizó todo a actividades de la vida diaria -alimentación, vestido, aseo- para fomentar que el residente sea lo más autónomo posible”.
“Es muy importante fomentar la autonomía de un interno para que haga por sí solo todas las actividades cotiadianas”, manifiesta la terapeuta.
Otro de los factores clave es el ocio focalizado a una parte rehabilitadora de su día a día, se llevan a cabo actividades como el bingo, que ayuda a trabajar mucho la atención, la memoria, socializar entre ellos, los juegos de mesa… Es muy importante que se desarrolle la atención centrada en cada persona porque cada vez que ingresa un nuevo residente se hace una historia de su vida, donde se conoce su infancia y su juventud. Una labor que debe llevar a cabo el propio residente o, si él no está capacitado, la biografía recaería en uno de sus familiares.
También hay otro programa de actividades instrumentales de la vida diaria, el cual consiste en ejercicios más avanzados del día a día como la cuestión del uso de dinero, el manejo del teléfono, tareas domésticas (como hacer la cama o limpiar) la cuestión de la medicación.
¿Cómo actúan los terapeutas con un nuevo ingreso en la residencia?
Siempre que llega un nuevo ingreso el terapeuta ocupacional debe superar diferentes niveles. Primero, se hace la historia de vida del paciente, luego el índice de Barthel para valorar lo que puede hacer la persona por sí misma. Por último, la escala de Lawton y Brody donde se evalúa la capacidad funcional mediante ocho partes, como pueden ser la capacidad para utilizar el teléfono, lavar ropa, administración de su economía…
Para terminar, Khadija considera fundamental que haya un terapeuta ocupacional en las residencias porque esta labor es esencial para mejorar la calidad de vida de los pacientes, objetivo primordial del terapeuta ocupacional.




