En la antigüedad, cuando de repente el cielo se apagaba por un eclipse total el miedo daba lugar a todo tipo de profecías y pensamientos de catástrofe. La salida cada día del sol era algo seguro, durante milenios no había fallado y entonces la luz se iba sin previo aviso y el pánico dominaba a quienes no sabían explicar por qué el astro rey de repente no lucía.
Sin las herramientas y los conocimientos para entender qué era lo que ocurría, los antiguos atribuían la llegada de la oscuridad a las fuerzas malignas. Algo que era común en casi todas las culturas. Así, en la antigua china el sol se iba porque un dragón se lo tragaba y, por eso, la gente salía a la calle haciendo ruido para espantarlo; en la mitología nórdica, cuando había un eclipse era porque el lobo Sköll había atrapado a la diosa Sól; los mayas creían que un jaguar devoraba al astro.
Creencias y miedos que dieron pie a supersticiones como que los vapores de un eclipse envenenaban el agua o pudrían las cosechas, las mujeres embarazadas se protegían con amuletos o cinta rojas y eran sinónimo de malos augurios como guerras, hambre o peste. En Salamanca, al igual que en otros muchos puntos del país, esas creencias se centraban en miedo a calenturas o enfermedades graves atraídas por el eclipse y también se creía que atraía plagas para los cultivos.
Cuando la astronomía pudo explicar este maravilloso fenómeno, los eclipses totales fueron considerados algo fascinante, algo que se puede comprobar estos días con la expectación que se ha creado frente al eclipse del día 12.
El profesor de la USAL Guillermo Sánchez León marca, en un artículo sobre los eclipses a lo largo de la historia, la fecha de 1478 como la del último eclipse solar total que oscureció Salamanca al cien por cien y determina, que el siguiente no tendrá lugar hasta el 16 de septiembre del año 2965. Casi 1.500 años de espera para admirar un fenómeno fascinante, que este miércoles, aunque deja fuera de la franja del cien por cien a Salamanca, quedamos tan cerca que seguirá siendo algo único.
Pero, ¿cómo fue el último eclipse total que oscureció Salamanca?
29 de julio de 1478. Sobre las tres de la tarde, la ciudad se oscurece. Durante cinco minutos la luz se fue del todo, la noche invadió la ciudad y en el cielo se pudo ver a Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno.
El investigador Miguel Ángel Martín Más también relata como fue este eclipse y lo relaciona con un momento histórico único, el nacimiento del príncipe Juan en Sevilla que, curiosamente, fallecería años después en Salamanca lo que se ha relacionado con el fenómeno como una de las consecuencias trágicas que la superstición atribuye al eclipse.
Asegura el estudioso, que un 29 de julio, en el día de Santa Marta, cuando el sol estaba en posición más alta comenzó a desaparecer dando lugar a que aparecieran las estrellas. El investigador recoge las palabras del cronista Andrés Benáldez, que registró el acontecimiento asegurando que el eclipse fue “el más espantoso” que se había vivido. La oscuridad y la aparición de las estrellas hicieron que la gente tuviera miedo y que incluso se refugiaran en las iglesias. La ciudad quedó en la franja de la totalidad, es decir, que la oscuridad fue total durante varios minutos, lo que en la época era signo de mal agüero. Sin embargo, para el matemático y astrónomo salmantino Abraham Zacut, que en ese momento trabajaba en tablas astronómicas adaptadas al meridiano de Salamanca, fue “un eclipse extraordinario en el que el cielo se oscureció como si fuera medianoche”.
El eclipse total de este miércoles dejará a oscuras el centro de España. Salamanca queda fuera de la franja de totalidad por poco, por lo que también disfrutaremos de un espectáculo único, al igual que ocurrió en otros momentos de la historia, como el 18 de julio de 1860, cuando un eclipse total dejo a Burgos y Soria a oscuras o en el año 1900 cuando la franja de totalidad quedó al sur de la provincia y cientos de salmantinos miraron al cielo con cristales ahumados.



