El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha explicado este miércoles que el choque entre dos trenes registrado en Urda (Toledo) se produjo después de que el AVE siniestrado reanudara la marcha pese a tener una señal roja que le obligaba a detenerse. Según ha detallado, el centro de control de Adif en Atocha autorizó al convoy a circular con normalidad después de que un fallo de comunicación dejara sin el sistema de seguridad LZB a un tramo ferroviario de 63 kilómetros.

Puente ha comenzado su comparecencia trasladando su pesar por lo ocurrido y su solidaridad con las víctimas y sus familiares. “Estamos absolutamente devastados”, ha señalado, antes de reconocer que los afectados están pasando por “un calvario”.
El ministro ha pedido cautela con los horarios, al tratarse de las primeras informaciones recopiladas durante la mañana, y ha calificado de “inverosímil” un accidente por alcance en la red ferroviaria española.
Según su explicación, alrededor de las 8:30 horas se produjo un fallo de comunicación en tres ordenadores de la red que provocó la caída del sistema de control LZB en un tramo de 63 kilómetros. Como consecuencia, se detuvieron automáticamente todos los trenes que circulaban por esa zona. Las primeras informaciones apuntan a que eran seis los convoyes afectados.
A partir de ese momento, el centro de control de Adif, ubicado en Atocha y encargado de gestionar el tráfico ferroviario de la zona, tomó el mando de la situación y comenzó a comunicarse con los trenes detenidos.
El AVE reanudó la marcha pese a una señal roja
Puente ha situado en torno a las 8:36 horas la decisión de autorizar al AVE que posteriormente colisionaría con el Iryo a reanudar la marcha con normalidad.
Sin embargo, según ha explicado el ministro, el tren tenía en ese momento una señal de parada obligatoria, denominada meta cero. La normativa y los protocolos ferroviarios impedían que reanudase la circulación con normalidad, ya que el circuito de vía estaba ocupado por el Iryo, que permanecía detenido a la entrada de la estación. Además, había una señal roja que impedía continuar la marcha.
Pese a estas circunstancias, el centro de control autorizó al AVE a reanudar la circulación, según el relato ofrecido por el ministro.
Entre las 8:36 y las 8:53 horas, momento aproximado del impacto, el convoy recorrió unos 25 kilómetros hasta colisionar con el Iryo, que continuaba detenido. Puente ha indicado que todavía se desconoce la velocidad exacta a la que circulaba el AVE, aunque ha apuntado que en ese tramo podía alcanzar hasta los 250 kilómetros por hora.
El choque se produjo alrededor de las 8:53 horas y dejó un balance de víctimas mortales y heridos, además de gravísimos daños materiales.

El ministro ha señalado que la información expuesta procede de las primeras averiguaciones realizadas durante la mañana y ha pedido comprensión ante la necesidad de esclarecer las circunstancias del siniestro. La secuencia de decisiones adoptadas tras el fallo del sistema de seguridad será clave para determinar cómo pudo producirse la colisión entre ambos trenes.



