Tras dos años de parón, por fin las familias de Calvarrasa de Abajo han podido cumplir con una de sus tradiciones más queridas: la bendición de los más pequeños de la casa. Dos años han tenido que esperar para que los bebés recibieran la protección en la fiesta del Corpus. En esta ocasión, los más pequeños esperaban junto al altar, colocado en la entrada del ayuntamiento de la localidad, para recibir la bendición de manos del párroco de la localidad. Después del vermú, los vecinos disfrutaron de la primera comida de estas fiestas, con una paella popular que se degustó en el frontón de la localidad.
Este jueves, también el Ayuntamiento ha innovado con una actividad diferente, el geocaching, una actividad que, a modo de búsqueda del tesoro, permite que los participantes encuentren ‘cachés’ o pistas a modo de pequeños objetos que se reparten en un espacio y que se pueden geolocalizar a través de dispositivos digitales.
Las celebraciones continuarán hasta el domingo con actividades para los más pequeños, una parrillada, verbenas, fiesta de colores, carretones o paintball.




