Imagine llegar a casa y de repente encontrarse sobre su tejado una gran figura alada. Es lo que le ha pasado este jueves a unos vecinos de la calle Gabriel y Galán de Cabrerizos. Un buitre leonado se ha adueñado del tejado de su vivienda durante más de doce horas, generando expectación y preocupación a partes iguales.

Un periodo de tiempo que no solo ha sido largo para los propietarios de la vivienda sobre la que se ha posado y para sus vecinos, sino, sobre todo, para las personas que han dado la voz de alarma y que han estado en vilo por un animal que en un primer momento se creyó que podía estar herido
Es el caso de Rocío, una joven de Villares de la Reina que se encontraba en Cabrerizos cuando de repente vio al ave carroñera encima del tejado de la vivienda. Ella, junto a otras personas que se encontraban en el lugar, dio el aviso a los servicios de emergencias. Sin embargo, y para su sorpresa, solamente se guardaron su número de teléfono y por la tarde no acudió nadie a intentar rescatar el ave, que pasó toda la noche allí posado.
Antes de las 8:00 horas sonó el teléfono de Rocío, quien también colabora con la asociación Adoptamiaus Protección Animal. Era una llamada desde el Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) de Las Dunas preguntándole si el pájaro seguía sobre el tejado de la vivienda.
Al vivir en Villares de la Reina no pudo contestar a la pregunta, pero su compromiso con el mundo animal no le hizo dudar en ir de nuevo hasta Cabrerizos para comprobar si la rapaz seguía allí.
Efectivamente, el buitre leonado no se había movido del tejado de ese chalet de la calle Gabriel y Galán. Volvió a dar el aviso, pero pasaron las horas y ningún servicio de emergencias se había personado en el lugar. De hecho, varias personas comenzaban a quejarse, puesto que consideraban que la respuesta del 112 estaba siendo insuficiente.
No fue hasta las 11:00 horas cuando aparecieron en el lugar miembros del CRAS de las Dunas, tras la insistencia de varios ciudadanos. Sin embargo, sin medios para poder subir hasta el tejado, intentaron a través de una de las ventanas de la vivienda atraerlo con comida.
Además, esparcieron restos de animales por un descampado contiguo, con la idea de que el buitre bajara a tierra y allí capturarlo.
Sin embargo, el ave abría las alas y se desplazaba con pequeños saltos por el tejado, lo que hacía pensar que podía estar herido.
Mientras los vecinos continuaban saliendo a los jardines colindantes y asomándose a las ventanas para vislumbrar de cerca al animal, otros curiosos se acercaban hasta el lugar: “si el buitre aparece en mi jardín, me muero”, comentaba una señora.
Ante la imposibilidad de acceder al tejado, los miembros del CRAS se retiraron. En el lugar permaneció Rocío, junto al resto de vecinos y ciudadanos que llevaban desde el día anterior a las 20:00 horas viendo allí al animal.
Preocupados e indignados por la falta de soluciones, continuaron insistiendo a los servicios de emergencias. Incluso el alcalde de Cabrerizos, Claudio del Río, se desplazó hasta el lugar y volvió a realizar varias llamadas con el objetivo de que los bomberos pudieran acudir hasta el lugar para ayudar al buitre: “Son ya muchas horas y encima con este calor y sin agua, pobre animal”, reconocía preocupado el primer edil del municipio.
Sin embargo, en torno a las 12:30 horas, y tras varios intentos de abrir y batir sus alas, el buitre se acicaló como si se preparara para una cita. Se subió a lo alto de la chimenea de un salto y, tras mirar al horizonte, emprendió el vuelo por encima de los tejados del colegio.
Un vuelo majestuoso sobre el cielo de Cabrerizos, que para nada está acostumbrado a acoger a tan poca altura una especie similar. Cada vez ganando más altura, hasta perderse en el brillo del sol y hacerse casi inapreciable para el ojo humano.
Antes, eso sí, llegó una sorpresa que los presentes no habían percibido hasta el momento, otro ejemplar de buitre leonado ya volaba sobre el firmamento de Cabrerizos, como si hubiera venido a buscar al animal extraviado.
Pocos segundos después, ambos unieron sus trayectorias de vuelo perdiéndose en el horizonte y poniendo, así, el desenlace feliz para esta peculiar historia.



