Al menos 2.000 bomberos forestales han dejado de trabajar desde el pasado 1 de noviembre, coincidiendo con el final de la campaña de verano. Una situación que ha llevado a la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) a exigir plantillas estables y operativas durante todo el año para hacer frente a los incendios forestales.
El sindicato advierte de que el riesgo de incendios ya no se limita a los meses de verano, debido al cambio climático, y considera que reducir los efectivos al terminar la campaña deja desprotegidos los montes en una época en la que también pueden producirse grandes fuegos.
Por ello, reclama contratos de doce meses, más efectivos y dispositivos de prevención activos durante todo el año, además de mejores medios materiales y una mayor coordinación entre administraciones.
CSIF ha alertado de los problemas que atraviesan varias comunidades autónomas. En Castilla y León, denuncia la existencia de jornadas extenuantes, dificultades de coordinación y problemas para garantizar los relevos y descansos de los profesionales.
Jornadas de hasta 16 horas y falta de estabilidad
Más allá de la temporalidad, CSIF reclama mejorar las condiciones laborales de los profesionales. Denuncia que algunos bomberos forestales llegan a realizar jornadas de hasta 16 horas consecutivas y pide regular los horarios, garantizar los descansos y renovar los equipos de protección.
El sindicato también exige mejores salarios, reconocimiento de las categorías profesionales y más formación y entrenamiento para afrontar emergencias.
Como ejemplo de que es posible mantener dispositivos permanentes, CSIF recuerda que las once Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF), con unos 660 profesionales, permanecen activas durante los doce meses del año.
La organización reclama que este modelo de estabilidad se extienda al resto de los servicios forestales para que la prevención de incendios no dependa únicamente de la campaña de verano.



