Día grande para la provincia, día de San Mateo y día que históricamente era festivo en los pueblos, el día de ir a Salamanca a disfrutar de la feria y los toros, el día de celebrar la provincia. Una jornada que este lunes ha servicio para celebrar el acto oficial de la entrega de la medalla de oro de la provincia a Francisco de Vitoria y reunir a los alcaldes que, convocados por la Diputación en el patio del palacio de la Salina, no han querido perderse una jornada marcada por el cambio en el rumbo de la casa.
El secretario de la Diputación ha sido el encargado de leer el acta de la comisión en la que se decidió entregar la medalla a título póstumo a Francisco de Vitoria, considerado padre del derecho actual. Tras la lectura de los argumentos por los que la Salina concede la medalla, el presidente de la Diputación de Salamanca ha entregado la medalla de la provincia a rector de la Universidad, Juan Manuel Corchado, en representación de Francisco de Vitoria.
En su discurso, Corchado, ha destacado que Francisco de Vitoria situó “a esta tierra centro de la conciencia moral e intelectual del mundo”. El rector de la Universidad ha recordado al recoger la medalla a “las generaciones de maestros y estudiantes que han mantenido viva su palabra” y ha destacado “la responsabilidad que tenemos en transmitirla a quienes hoy llegan a nuestras aulas”. También ha hecho mención a la responsabilidad “de enseñar a pensar y de poner el saber al servicio de las personas”, asegurando que las lecciones de Vitoria “circularon por Europa en los cuadernos manuscritos de sus estudiantes, contribuyendo a la proyección internacional del pensamiento salmantino”.
Por todo esto ha asegurado que “recibimos esta medalla con profunda gratitud y con la responsabilidad de mantener vivo el legado de Francisco de Vitoria”.
Por su parte, el presidente de la Diputación ha defendido la vigencia de los principios de Francisco de Vitoria en la actualidad. “Hablo de la pobreza, de la guerra, de la colonización, de la justicia, de los derechos de los pueblos y de la dignidad de las personas”. En su acto de despedida como presidente, Iglesias ha defendido que los alcaldes de la provincia defienden esos principios en la medida en que defienden la dignidad de sus pueblos y buscan convertir a sus municipios en lugares más justos, más habitables y más humanos.
Iglesias aprovechó el acto y la presencia de autoridades y numerosos alcaldes, más de 200, para despedirse de la Diputación y del personal haciendo especial mención a su sucesor, David Mingo, al que ha deseado “toda la fuerza y templanza para acertar en tus decisiones”. También ha aprovechado para despedirse de la Diputación destino al Senado, tras su nombramiento.
En el acto ha habido numerosas autoridades como el prior de la orden de los dominicos, Fray Manuel Ángel Martínez, el alcalde de Salamanca, Carlos G. Carbayo y representantes políticos como Javier Maroto, Emilio Melero, Emilio Aroita, Rosa López o presidentes de las diputaciones de Burgos, Valladolid y Zamora.
El acto ha concluido con una original y actual actuación de Cristina Len, de Martiago, que mezcla tradición y modernidad.




