La Asamblea de la Asociación para el Desarrollo Sostenible de los municipios de las Sierras de Francia, Béjar, Quilamas y El Rebollar, entidad responsable de la gestión del Parque Micológico ha mantenido este jueves un encuentro de trabajo en el inicio de la temporada micológica. La diputada de Medio Ambiente de la Diputación de Salamanca, Pilar Sánchez, ha participado en la reunión con el objetivo de apoyar el desarrollo y la consolidación de este proyecto micológico. De hecho, la institución provincial mantiene un convenio de 65.000 euros, a través de CESEFOR destinado a desarrollar las distintas actuaciones vinculadas al Parque Micológico, al tiempo que colabora en su promoción y difusión, contribuyendo a que este recurso sea cada vez más conocido dentro y fuera de la provincia.
Un ejemplo es la organización de las Jornadas Micológicas que permiten a numerosos aficionados participar en la recogida de hongos, analizarlos, clasificarlos y disfrutar de una experiencia gastronómica.
Pilar Sánchez ha destacado que “si este proyecto funciona es porque nace en el propio territorio”, poniendo en valor el trabajo conjunto que vienen realizando los municipios y las entidades que forman parte del Parque, y el papel de las administraciones a la hora de acompañar, apoyar y facilitar que estas iniciativas puedan seguir creciendo. “Desde la Diputación queremos seguir apoyando y apostando por la micología como un recurso natural, pero también como una oportunidad para nuestros pueblos. El reto ahora es seguir avanzando, seguir promocionando el Parque y conseguir que todo su potencial revierta en el territorio”, ha señalado la diputada.
El objetivo compartido, ha señalado Pilar Sánchez, es seguir consolidando un proyecto que parte de los propios municipios y que encuentra en la colaboración entre administraciones una herramienta para crecer y generar nuevas oportunidades en el medio rural.
El Parque Micológico “Sierras de Francia, Béjar, Quilamas y El Rebollar” se extiende actualmente por 57.804 hectáreas y 44 términos municipales, convirtiéndose en uno de los grandes espacios micológicos de la provincia y en un recurso con capacidad para generar actividad vinculada al turismo, la gastronomía, la educación ambiental y la economía rural.



