La empresa BIORED SALAMANCA, S.L., participada por el grupo energético Redexis Renovables, ha solicitado a la Junta de Castilla y León la Autorización Ambiental Integrada (AAI) para construir una macroplanta de digestión anaerobia y producción de biometano en el término municipal de Villar de Gallimazo (Salamanca), según denuncia la plataforma STOP Ganadería Industrial.
El proyecto presentado por la empresa plantea una instalación para la valorización de residuos orgánicos biodegradables procedentes de diferentes residuos agrícolas y de la industria alimentaria para la producción de biogás y la depuración para la obtención de biometano. En concreto la planta tendrá capacidad para tratar 158.000 toneladas al año de residuos organismo, unas 432,88 toneladas al día.
La planta estaría ubicada en una parcela junto a la A-50, en un terreno incluido en la Zona ZEPa, un espacio incluido en la Red Natura
Los productos generados por la planta serán biometano o gas renovable y el licor digerido, un residuo apto para la agricultura. El licor digerido se separará en fases para una posterior valorización por parte de gestores externos autorizados.
Según el proyecto, la planta está diseñada para procesar residuos como sustrato agrícola de secano, deyecciones ganaderas, vinazas y lías de fabricación de vino, excedentes de hortalizas, material SANDACH (intestinos y contenidos del tubo digestivo de mataderos), lodos de EDARI de mataderos y de industria vegetal, residuos industriales de panadería y pastelería y residuos vegetales. La normativa europea y estatal sobre SANDACH exige que este tipo de material pase por procesos de higienización y pasteurización antes de su tratamiento, precisamente porque puede portar agentes patógenos de origen animal.
Unas dimensiones de tratamiento de residuos que según la Plataforma STOP Ganadería Industrial obligarían al paso de 51 camiones diarios por un municipio de 192 habitantes en una parcela que ocuparía unos 35 campos de fútbol.
La Coordinadora Stop Ganadería Industrial denuncia que este tipo de instalaciones actúa como pieza final de la cadena de la ganadería industrial, absorbiendo los subproductos de mataderos y macrogranjas sin que ello suponga una reducción real de esa actividad ganadera intensiva.
Desde Stop Ganadería Industrial se advierte de que la proliferación de este tipo de macroplantas, ligadas en muchos casos a purines y subproductos de la ganadería industrial, avanza más rápido que la capacidad de control público sobre sus impactos ambientales y sanitarios. Stop Ganadería Industrial anima a los vecinos de la zona a presentar alegaciones dentro del plazo de información pública abierto por la Junta de Castilla y León.



