Salvo el caso de los Servicios de Emergencias y Extinción, los periodistas y comunicadores pueden ser los únicos trabajadores que van hacia los lugares donde el resto de gente se marcha por el peligro.
La rapidez con la que evolucionó el incendio de Fermoselle dejó escenas de enorme tensión para vecinos, servicios de emergencia y también para los profesionales de la información que se encontraban sobre el terreno. Una de ellas fue una cámara salmantina de Antena 3 y antigua trabajadora de Salamanca24horas.com, Lidia Vicente, que, junto a su compañero Jesús, tuvieron que abandonar la zona de forma precipitada después de que el fuego cambiara de comportamiento en cuestión de segundos.
La profesional acababa de realizar una conexión en directo desde Fermoselle y ya regresaba hacia Valladolid junto a su compañero cuando, a la altura del conocido cruce de las Tres Chimeneas, observaron humo y decidieron detenerse para comprobar qué estaba ocurriendo.
Según relata, agentes de la Guardia Civil les indicaron que no podían continuar en coche por la carretera, aunque sí podían avanzar a pie. Junto a varios vecinos que trataban de sofocar las llamas con mangueras, caminaron aproximadamente un kilómetro hasta la zona afectada para grabar imágenes. En ese momento, la situación parecía estar bajo control.
"Nos dijeron que estaba controlado", recuerda. Incluso llegaron a grabar varios planos y un falso directo antes de iniciar el regreso hacia el vehículo.
Sin embargo, todo cambió de manera repentina.
"Empezó una nube gris enorme y, en cuestión de 30 segundos o un minuto, cambió el viento. Cogió las copas de los árboles y el fuego empezó a correr muchísimo", explica, hasta llegar a escasos metros de donde se encontraban (como se puede comprobar en las imágenes). La evolución fue tan rápida que quienes se encontraban allí comenzaron a abandonar inmediatamente la zona.
Los vecinos les advirtieron de que salieran corriendo y les ofrecieron incluso llevarles en sus vehículos. La cámara reconoce que los nervios le impidieron reaccionar con normalidad. "Estaba paralizada. Mis piernas no daban más. Le di la cámara y el monopié a mi compañero porque yo no podía seguir", relata.
Fue entonces cuando un camión de bomberos se detuvo junto a ella. "Me dijeron que corriera y les contesté que no podía. Les pedí, por favor, que me subieran". Los efectivos la auxiliaron y la trasladaron hasta una zona segura.
Cuando el vehículo alcanzó el cruce donde habían dejado el coche, el escenario ya era completamente distinto. "El fuego había cruzado la carretera. Había ciervos corriendo y los bomberos se dirigieron hacia una persona que estaba con un tractor al otro lado. Fueron momentos de mucho caos".
Pese al impacto de lo vivido, Lidia continuó trabajando nada más apearse del camión de bomberos. "Me puse a grabar otra vez, pero estaba temblando. Tenía muchísima adrenalina en el cuerpo", recuerda.
La cámara insiste en que no se trató de una imprudencia, sino de la enorme capacidad de propagación que pueden alcanzar este tipo de incendios cuando cambian las condiciones meteorológicas.
"Estos incendios son muy imprevisibles. En cuestión de segundos cambia el aire y ya lo tienes encima. Tuvimos suerte porque el fuego avanzó en línea recta. Si nos llega a encerrar un poco, no salimos", concluye.



