El vuelco del autobús de la línea Salamanca-Alba de Tormes ha dejado un buen susto entre los pasajeros que se encontraban en el interior del vehículo y que, además, han tenido que ser liberados por los bomberos de la Diputación de Salamanca al haber quedado bloqueadas las puertas.

“Le ha dado como un mareo al chófer y cuando nos quisimos ver ya estábamos en la cuneta”, cuenta una de las viajeras que se encontraban en el vehículo a las 11:30 horas, momento en el que el autobús ha sufrido el accidente en el ramal de la A-50 a la altura del CC Capuchinos.
Una pasajera que se encontraba cerca de esta primera "salió en volandas. Al verla saltar, yo ya dije: nos matamos”. Mientras que su compañera ha reconocido que los nervios le jugaron una mala pasada: “saltó entre medias de todos. Me asusté de una manera que no podía ni moverme. Lo he pasado muy mal, pero gracias a Dios no ha pasado nada”.
Momentos fugaces de tensión, miedo y susto con consecuencias inmediatas para estas pasajeras: “ha sido un poco traumático. Yo ya no voy de viaje, pero gracias a la Santa que nos protege”.




