La historia vuelve a repetirse. El Gobierno Vasco ha decidido conceder nuevamente el régimen abierto a Soledad Iparraguirre, alias ‘Anboto’, una de las dirigentes de ETA condenada por una larga lista de delitos terroristas y vinculada al atentado perpetrado en Salamanca contra el comandante Juan José Aliste.
El atentado, cometido el 10 de noviembre de 1995, permanece en la memoria de la ciudad por su brutalidad. Una bomba colocada en el vehículo de Aliste explotó cuando circulaba por Salamanca y le provocó heridas que terminaron con la amputación de sus dos piernas.
Ahora, más de tres décadas después, la terrorista podrá disfrutar de un régimen de semilibertad que le permitirá abandonar la prisión durante determinadas horas entre semana para realizar labores de voluntariado, aunque deberá regresar cada día al centro penitenciario para dormir y permanecer allí durante los fines de semana.
La decisión resulta especialmente polémica porque no es la primera vez que el Ejecutivo vasco intenta aplicar esta fórmula. El pasado marzo ya se le concedió el mismo beneficio, pero apenas un mes después fue dejado sin efecto por la Justicia.
La nueva concesión ya ha provocado la reacción del Partido Popular, que ha reclamado explicaciones al Gobierno Vasco. El parlamentario Santiago López ha recordado que la anterior medida fue revocada al apreciarse una “excarcelación anticipada” y la generación de “falsas expectativas” en la propia interna.
La decisión del Ejecutivo vasco abre así de nuevo un debate que parecía cerrado hace apenas unos meses: ¿está suficientemente justificada una medida de semilibertad para una condenada por delitos de esta gravedad, cuando la propia Justicia ya cuestionó anteriormente su aplicación? Una pregunta que ahora tendrá que responder el Gobierno Vasco.



