La Audiencia Provincial de Salamanca ha acogido en la mañana de este jueves el juicio en el que se acusaba a un joven de nacionalidad peruana de ser el presunto autor de un delito de abuso sexual al forzar, según el Ministerio Fiscal, a una amiga a mantener relaciones sin su consentimiento.
Una crónica de un juicio difícil de contar desde el apartado periodístico, y no por el contenido, sino porque cualquier apreciación, destacado u omisión de información puede añadir un juicio de valor en favor o en contra de víctima o acusado, sin tener ninguna de esas intenciones. Una situación que, en realidad, sucede siempre en cualquier texto periodístico. Pero, en este caso, al tratarse de un juicio donde las únicas pruebas son las testificales -es decir, la versión de los hechos de acusado y testigos- y donde, además, entra en juego el apartado sentimental de una de las dos partes, este texto intentará ser lo más fiel posible a lo que ha sucedido en la mañana de este martes en la sala de vistas de la Audiencia Provincial de Salamanca.
“Creo que ha denunciado porque dejé de comunicarme con ella. En ningún momento me dijo para, quieto o no sigas”
El Ministerio Fiscal solicita para S.P.C.Y. diez años de prisión y expulsión del territorio nacional por ser el autor de un presunto delito de abuso sexual, una petición que ha mantenido al final del juicio. El acusado, conocido como ‘Pollo’, ha sido el primero en declarar -algo que siempre sucede en todas las vistas orales-.
El varón de origen peruano y de 36 años ha asegurado que se conocieron por Facebbok, “por una aplicación que buscaba crear un grupo de WhatsApp para hacer amigos. Le di a me gusta y ella contactó conmigo, me pidió el número de teléfono y me introdujo al grupo. Después nos vimos una vez en un pueblo, Villares -Villamayor según la declaración posterior de ella- creo que se llama, pero solo nos saludamos. Otro día -el 29 de junio de 2019- me escribió para que fuéramos a las fiestas de Pizarrales, lave el coche y pasé a buscarla”.
Según ha contado el acusado, mientras estaban en las fiestas de este barrio de Salamanca recibió la llamada de dos amigas, por lo que decidieron bajar a dos bares del centro para estar los cuatro juntos, pero “primero pasó ella por su casa a coger dinero”.





