La tradición es clara: el 8 de septiembre, festividad de la Virgen de la Vega, arrancan los festejos taurinos en la plaza de toros de Salamanca. Y lo hicieron con el desenjaule, uno de los atractivos de la feria para el público, aunque se trata de un festejo fuera de abono.
Desde las seis de la tarde, se desencajonaron toros de Montalvo, Domingo Hernández, Garcigrande y la novillada de Adelaida Rodríguez. Cada uno de los encierros fue saliendo de diferentes camiones y se fueron hermanando con los bueyes para ser enchiquerados en los corrales de la plaza, donde permanecerán hasta el día de su lidia.
Este año, además, coincide la celebración del centenario de Montalvo, con antigüedad del año 1926, con el debut de un encierro completo de Domingo Hernández tras separarse del hierro de Garcigrande.




