“Es realmente bonito poder transmitir conocimientos a nuestros estudiantes”. Bajo estas emotivas palabras, se esconde un profesor que verdaderamente entiende la docencia como su pasión, algo que se refleja sin duda en su manera de trabajar. Con esta idea de la educación como guía de actuación, Omar García, profesor del Departamento de Anatomía e Histología Humanas de la Facultad de Medicina de la USAL, ha desarrollado una nueva herramienta educativa donde las imágenes interactivas son las principales protagonistas.
Así lo expuso en el XXIII Congreso de la Sociedad Española de Histología e Ingeniería Tisular (SEHIT), un evento celebrado en Málaga entre los pasados 2 y 4 de septiembre del que salió con un triunfo bajo el brazo: el premio a la mejor comunicación oral con su exposición ‘Las imágenes interactivas como herramienta de apoyo para la adquisición de las competencias prácticas de la histología especial’.
Esta exposición, que explica cómo entrelazar tecnología e interacción a la hora de enseñar histología en los Grados en Medicina y Odontología, fue elegida como la mejor de las 53 comunicaciones orales presentadas durante estos días, en los que 160 especialistas en el área presentaron sus innovadores trabajos. En cambio, fue el de Omar García el trabajo que repuntó, desarrollado además junto con las profesoras Lorena Benito y María Ángeles Pérez y las alumnas internas María Vidal y Esther Gutiérrez.

"Los alumnos obtenían peores resultados académicos en la parte práctica"
Cuando se le pregunta por una de las claves de la docencia, Omar García lo tiene claro: “Si se detecta un problema a la hora de la adquisición de las competencias y los contenidos de las asignaturas por parte del alumnado, hay que intentar con todas las fuerzas buscar la raíz del mismo y pensar alternativas para solucionarlo”.
Con esta idea por bandera, este grupo de profesores, que imparte docencia en el Grado en Medicina y en el Grado en Odontología en asignaturas de histología, desarrolló este proyecto a raíz de la detección de una problemática en sus clases.
Tal y como explica García, en el examen final de estas asignaturas, que estudian los tejidos del cuerpo humano, hay una parte en la que se evalúan los conocimientos teóricos y otra para los conocimientos prácticos, basados en la visualización de los tejidos con el microscopio.
En ese momento, llega la detección del problema: "Los alumnos obtenían peores resultados académicos en la parte práctica que en la parte teórica. A raíz de esto, intentamos desarrollar una herramienta innovadora que sirviera de material de apoyo para nuestros estudiantes e intentar paliar este problema detectado”.
Los detalles escondidos bajo estas imágenes interactivas
Esta herramienta cuenta con un elemento base: las imágenes interactivas. A la hora de realizar las prácticas en la sala de microscopios, habituales en la enseñanza de estas asignaturas, los alumnos cuentan, gracias a este nuevo proyecto, con un enlace web para acceder a las imágenes interactivas. Gracias a ellas, los estudiantes pueden acceder a las preparaciones histológicas que se han visto en las prácticas todas las veces que quieran.
Pero esto no queda aquí. Los enlaces web cuentan con varios botones interactivos con diversas funciones complementarias: audios explicativos, mapas conceptuales, señalización de estructuras, preguntas tipo test de repaso o dinámicas de gamificación “para que también puedan repasar los contenidos de una forma más lúdica y relajada”.
De esta manera, este grupo de tres docentes y dos antiguas alumnos consiguieron que, partiendo de una única imagen haya gran diversidad de información y contenidos que hace que los elementos sean muy dinámicos y de gran utilidad para los estudiantes.

Un largo proceso de tres cursos académicos
Pero el proceso de elaboración no ha sido fácil. Concretamente, el trabajo se ha extendido durante tres cursos académicos a través de tres Proyectos de Innovación Docente diferentes. En concreto, el proceso, realizado por tres docentes y dos alumnas internas, se centró en la división de tareas. Finalmente, cada una de las personas se especializó en la funcionalidad concreta de un tipo de botón interactivo: “A medida que pasaba el tiempo, íbamos haciendo reuniones periódicas para poner todo en común y opinar sobre posibles mejoras que se podían ir realizando”.
La metodología concreta se centró en la elaboración de las imágenes interactivas. El primer paso fue hacer fotografías, con cámaras específicas acopladas a los microscopios, a las preparaciones estudiadas en las prácticas. Más tarde, el siguiente paso era añadir sobre las imágenes los botones interactivos con sus respectivos contenidos.
Una iniciativa que logra que la mirada gane relevancia frente al teléfono móvil
De un total de 53 comunicaciones orales que se expusieron, el trabajo de este grupo salmantino sobresalió sobre los demás: “Estamos muy felices y orgullosos por este reconocimiento porque no era nada fácil conseguir este galardón”. A pesar de este orgullo, aseguran que “el mayor premio” es otro: "Haber comprobado que los resultados académicos de los alumnos han mejorado notablemente y el grado de satisfacción de los estudiantes con esta nueva herramienta es realmente muy alto".
En este sentido, el proyecto ha superado con creces sus objetivos: el porcentaje de aciertos en la parte práctica de los exámenes ha sido bastante superior después del uso de las imágenes interactivas. Aunque en todas las mejorías ha sido notoria, el caso más llamativo ha ocurrido en la asignatura de segundo curso del Grado en Medicina, según apunta García.

En concreto, los estudiantes de cursos anteriores de media tenían un 58% de aciertos en la parte práctica, que equivale a un aprobado. Después del uso de las imágenes interactivas, este porcentaje de aciertos ha aumentado hasta un 90%, es decir, una nota de sobresaliente: “Esto demuestra que la nueva herramienta educativa está funcionando muy bien”.
Pero, ¿de dónde viene esta diferencia de calificaciones? Desde el grupo de Omar García tienen un principal sospechoso: la metodología de trabajo que seguían los alumnos antes de la llegada de esta herramienta. Según explica, la gran parte del tiempo los alumnos lo empleaban en hacer fotografías con sus teléfonos móviles a través del ocular del microscopio para tener un repositorio de imágenes como material de estudio del examen.
En cambio, este ejercicio continuo les hacía perder el hilo de las sesiones: “Si no tienen claros los conceptos, cuando hacen uso de esas fotografías, no saben interpretarlas”, concluye el docente. En este sentido, al contar los estudiantes con las imágenes interactivas del proyecto, ya no tienen que preocuparse por hacer fotografías: “Hemos conseguido que los alumnos empleen el tiempo en mirar con sus ojos todos los detalles y que, cuando salgan por la puerta del aula, tengan todos los conceptos claros y así puedan repasar todos los contenidos usando las imágenes interactivas”.



