Castilla y León vuelve a situarse entre las comunidades autónomas con mejores indicadores educativos del país, según refleja la edición 2026 del Sistema Estatal de Indicadores de la Educación (SEIE). El informe destaca que la región sobresale especialmente en la continuidad voluntaria del alumnado tras la enseñanza obligatoria, la alta tasa de escolarización universitaria, una sólida presencia desde la infancia y el claro predominio de la red pública en casi todos los niveles.
Uno de los principales rasgos diferenciales del sistema autonómico es la retención de los estudiantes entre los 16 y los 24 años, grupo en el que figura en cabeza junto a Madrid y La Rioja. Tras la ESO, la brecha respecto a España se amplía progresivamente: a los 16 años la tasa de escolarización es del 98,8% (frente al 95,6% nacional); a los 18 alcanza el 91,3% (frente al 81,2%); y a los 20 años roza los 14 puntos de diferencia, con un 78% en la Comunidad frente al 64,3% del conjunto del país.
La enseñanza universitaria se consagra como uno de los grandes pilares regionales. A los 18 años, el 46,6% de los jóvenes ya está matriculado en la universidad (frente al 34,7% de la media española) y alcanza su pico a los 20 años, cuando más de la mitad de la juventud autonómica (51,1%) cursa estudios superiores, superando en casi 14 puntos el promedio nacional (37,4%). Esta hegemonía se mantiene también en Bachillerato y Formación Profesional, con un 87,4% de escolarizados a los 17 años frente al 83,5% estatal.
El compromiso con la educación se refleja desde la infancia, rozando la escolarización universal desde los tres años (96,8% a los 3 años y 99,6% a los 5). Asimismo, el análisis del Ministerio confirma el peso mayoritario de la enseñanza pública en la región: absorbe al 65,8% del alumnado en Primaria, al 64,2% en la ESO, al 72,4% en secundaria postobligatoria y al 76,9% en la etapa universitaria.



