El pitido final en el estadio Johan Cruyff hizo que Unionistas, que perdió, celebrase la salvación y el filial del Barcelona, que ganó, viese cómo descendía a Segunda RFEF.
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Acciari, el cuerpo técnico y los jugadores se fundieron en un gran abrazo y festejaron con los dos centenares de seguidores charros la permanencia en Primera RFEF.




