Si hubiera que definir el serial taurino del mes de septiembre en La Glorieta, la palabra es “descafeinada”. Ha sido una feria donde se han concedido cinco orejas más que hace un año y cuatro menos que en 2024 (en total han sido 22 orejas con 5 puertas grandes), donde la mayor parte de los días nos hemos quedado con ganas de más, con esa sensación de que algo faltaba, y eso se engloba perfectamente bien en la tarde de la despedida, resumida al título de una canción de Café Quijano que se podría extender a todo el serial: “Robarle tiempo al tiempo”.
Los 22 trofeos son solo una cifra que se podía haber superado a buen seguro de no ser porque la espada este año no ha funcionado gran parte de las tardes, llevándose consigo trofeos como en las actuaciones de Ismael Martín o Emilio de Justo.
Empezando por la tarde más reciente, la de este domingo día 20, La Glorieta fue testigo del duelo entre la juventud charra bajo la mirada del genio de La Puebla. La condición del encierro de la Casa Matilla, al que le faltó fondo, en líneas generales, con el lote de Norte como el más destacado dejó los marcadores de la terna en dos orejas: una para Morante y otra para Julio. Ismael Martín que luchó toda la tarde como un guerrero, batiéndose en duelo con su paisano, perdió premio justamente por ese mal uso de los aceros, con los que tampoco estuvo muy fino en el toro de su presentación Julio Norte, ni tampoco el maestro en su primero, pero tuvimos suerte de ver a Morante y de que nos regalara los naturales de oro de la feria.

La feria arrancó con la celebración del siglo de vida de Montalvo, una de las casas ganaderas con más solera del campo charro de la mano de Juan Ignacio Pérez-Tabernero. La corrida fue una pintura de hechuras, la mejor presentada, sin duda, y de la que también se esperó más de lo que se tuvo. Borja Jiménez le arrancó la oreja al animal más transmisor y vivo del conjunto, de nombre ‘Cortes’, procedente de la familia de Daniel Ruiz, una de las más contrastadas y de mejores resultados de la cabaña ganadera. La otra oreja de la tarde se fue para el esportón de Daniel Luque que estuvo toda la tarde con un oficio tremendo, de figurón del toreo, para salvar la corrida de los 100 años. Manzanares hizo acto de presencia.
La primera Puerta Grande de la feria la abrió el torero de Huelva, David de Miranda, que hizo al sexto toro de Domingo Hernández el mejor del encierro, toreando de verdad en terrenos comprometidos. Emilio de Justo se alzó con un trofeo a base de apostar y Diego Urdiales se marchó sin premio, pese a su tesón, por tener el peor lote de un encierro desigual y que acusó las querencias.
La tarde de las puertas grandes coincidió con la del primer lleno de la feria en la que se colgó el ‘No hay billetes’ en dos ocasiones, el 13 y el 20 de septiembre, siendo esta, desde luego, una gran novedad porque hacía al menos 20 años que La Glorieta no veía el cartel que anuncia el aforo completo, con once mil personas dentro, durante dos tardes en una misma feria.

Fue la corrida de Garcigrande, noble y obediente, fácil en líneas generales, donde Roca reivindicó que es el “rey del valor”, el que mejor navega en los terrenos del infierno, esos que pocos se atreven a pisar y que pocos pisan verdaderamente bien porque ahí también hay que torear como él lo hizo. Se puso la corona con tres orejas y una clara obra digna de ser la “mejor faena” de la feria.
Junto a él, empatado en triunfos, está el salmantino Marco Pérez, que después del peruano, no le quedó más remedio que apretar. Se topó con el mejor toro del encierro de Justo Hernández, al que le dieron la vuelta al ruedo y el que justamente ha sido proclamado ‘Toro de Oro’. Un bravo con muchas virtudes ante el que el charro se arrebató de valor, primando los recursos como en su otra faena.

Alejandro Talavante que también toreó ese día consiguió una oreja, para cerrar la tarde con siete en total, donde lo mejor fue el toreo con la zurda y ver cómo le funcionó la cabeza ante el toro, su primero, el más exigente del encierro, que pidió los papeles de matador de toros.
El otro festejo en el que más trofeos se pasearon fue el día de los rejones, una corrida de Sánchez y Sánchez de las buenas, donde Diego Ventura dejó claro que es un “superjinete” firmando dos faenones de número 1 que le valieron las 4 orejas que lo hacen triunfador del serial y la petición de un rabo que presidencia no concedió y que ha traído tras de sí la propuesta de dos sanciones para dos de sus auxiliadores por cortar justamente el rabo, menospreciar a la máxima autoridad y obstaculizar el paso a las mulillas. Todo esto pasó tras la lidia del toro ‘Zapatero’, el otro de la feria que recibió la vuelta al ruedo.

Guillermo Hermoso salió también en volandas en el último suspiro y Rui Fernandes consiguió un trofeo empujado por los consejos de Ventura.
La novillada tuvo poco que destacar, siendo quizás el festejo más apático, donde el catalán, Mario Vilau, hizo el toreo más asentado de la tarde y con más oficio de la terna, en la que solo el salmantino Diego Mateos paseó una oreja al novillo con más clase de Adelaida Rodríguez, la ganadería que puso la firma del encaste Lisardo, para romper la habitualidad de Domecq. Pedro Andrés mostró disposición, pero estuvo muy “kamikaze”.

Las cuadrillas que acompañan a los matadores son siempre vitales en sus trayectorias, pero sobre todo día tras día. Las actuaciones más destacadas de la feria vinieron de la mano de Jesús Arruga, Juan Contreras, José Manuel García ‘El Patilla’ y Antonio Manuel Puntas (a las órdenes de Luque); ‘El Víctor’, Manuel Quinta y ‘El Pirri’ (a las órdenes de Urdiales); Juan Bernal y Abraham Neiro (a las órdenes de Emilio de Justo); Manuel Cid (a las órdenes de Talavante); Alberto Sandoval, Pablo García y Elías Martín (a las órdenes de Marco Pérez); Sergio Molina, Agustín de Espartinas, Paco Algaba y Francisco Durán ‘Viruta’ (a las órdenes de Roca Rey); Eduardo Miguel Novillo (a las órdenes de Pedro Andrés); Óscar Alba y Raúl Montero (a las órdenes de Diego Mateos); y Antonio Galván ‘El Bala’ (a las órdenes de Mario Vilau).
También ha habido brindis muy emotivos y detallistas durante la feria como el de Andrés Roca Rey a su hombre de plata ‘Viruta’; el de Ismael Martín a Flores Blázquez; el de Julio Norte a Morante de la Puebla; o el de los novilleros Diego Mateos a su banderillero Raúl Domínguez y Pedro Andrés a Herminio Jiménez Chana.

De la feria se despidió en silencio otro de los grandes hombres de plata, el zamorano Javier Gómez Pascual, a las órdenes de Julio Norte, quien se retirará de los ruedos al finalizar esta temporada.
Fuera de lo que son las faenas, sobresalieron esos 100 años de Montalvo y el debut de Domingo Hernández que regresaba al coso charro en el marco de la feria con un encierro completo por primera vez desde su separación de Garcigrande.
Entre los hechos más anecdóticos destaca la explosión de amor que hay en Salamanca por la tauromaquia, donde cada tarde, no solo se han hecho presentes los más pequeños del palco infantil, sino que han sido muchos los jóvenes, incluida la Juventud Taurina. que se han lanzado al ruedo para acompañar a los toreros en sus salidas a hombros o en sus despedidas, donde alguno de los más pequeños se ha animado a sellar algún que otro lance. También el gigantesco pan que le fue obsequiado a Morante, que ya por la mañana recibió otro regalo de parte de un aficionado (un cuerno de toro con una virgen tallada).

La vena artística no solo se percibió en el ruedo, también salió de la voz de un varón que quiso deleitar con su improvisación a Morante e Ismael y a todo el público que nos encontrábamos en La Glorieta.
El apoyo a la fiesta un año más ha sido mayoritario, tanto por parte de las autoridades, el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, como por parte del alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo, que ha estado mostrando su apoyo al sector desde la barrera. Muchos profesionales taurinos han estado también presentes desde los tendidos cada tarde, matadores de toros, novilleros, banderilleros, picadores, así como alumnos de las escuelas taurinas, también ganaderos y los fieles abonados de toda la vida.
Los rostros más conocidos del panorama social se vieron en la tarde en la que toreó el genio de La Puebla, con presencia del exfutbolista y entrenador alemán Bernd Schuster; el investigador Mariano Barbacid; la política Esperanza Aguirre o el expresidente del Real Madrid, Ramón Calderón, que son asiduos a visitar esta feria.



