La diferencia del Unionistas - Coria no fue el 0-2 del marcador. La diferencia en Las Pistas estuvo entre un equipo lento, aburrido y sin colmillo y un equipo que tiene muy claro cómo competir y jugar. Unionistas todavía no encuentra ni la primera tecla y el Coria ya toca media partitura. Y no solo eso, la diferencia de hambre fue evidente entre ambas escuadras.
El once titular estuvo formado por Emilio Bernad bajo palos; Morer, Gorka Rivera, Ramiro y Mikel Serrano en defensa; Ale Marcelo, Juanma y Luis Alcalde en la medular; y con Álvaro Gómez, Pau Ferrer y el jugador del filial Óscar Cañedo en ataque.
La primera media hora dejó un partido de juego lento y predecible. Unionistas trataba de iniciar con calma y con Ale Marcelo como auténtico metrónomo en la salida de balón. La ocasión más destacada fue para Luis Alcalde, con un chut desde la frontal que se marchó fuera por poco. El Coria, por su arte, buscaba desequilibrar en campo contrario pero sin mucho acierto individual.
A los treinta y cuatro minutos de encuentro, una falta en la frontal para el Coria fue perfectamente ejecutada por Toper para hacer el 0-1 en Las Pistas.
Al filo del descanso, una entrada de Mikel Serrano a la altura del banquillo rival estuvo a punto de generar una tangana y vio la amarilla, aunque el equipo visitante pedía mayor castigo.
La segunda mitad comenzó con un solo cambio en Unionistas. Abde, lateral, salió como extremo derecho. Pero lo primero que llegó fue el grave error de Emilio Bernad que propició el 0-2 de Pau Palacín. El meta dudó en el balón dividido, retrocedió y concedió el gol de rebote del delantero visitante.
Y pudo ser peor. En otro grave error desde atrás, el Coria estuvo a punto de hacer el tercero y solo lo evitó una gran parada, ahora sí, de Emilio Bernad.
En los compases finales, De la Nava pudo recortar con un disparo al larguero. El '10' que acepta las órdenes de jugar lejos del área, apareció en el segundo palo para toparse con el travesaño y dejar claro por qué debe de estar cerca de la zona de finalización. También en un chut lejano de Álex Gil de falta que repelió de puños el meta visitante.
El pitido final dejó un sabor muy amargo en la parroquia charra: no por el resultado; sí por la imagen mostrada, al igual que en Ávila.



