El paisaje urbano de la Avenida de Portugal vuelve a verse empañado por la falta de civismo. A la altura del número 138, los contenedores de basura presentan de manera habitual una imagen deplorable de suciedad y abandono que afecta directamente a la calidad de vida de los residentes de la zona.
El mal estado de la zona se debe principalmente a la forma en que se depositan los residuos, lo que genera un taponamiento que imposibilita a los vecinos de los portales colindantes utilizar los depósitos adecuadamente. Entre la basura acumulada no solo hay restos domésticos, sino también sobrantes de mercancías de los comercios de alrededor y grandes cantidades de cartonaje tirado directamente por el suelo.
Los afectados alegan que tanto los vecinos como los comerciantes tienen exactamente el mismo derecho a hacer uso de este servicio público, por lo que se reclama un compromiso común para mantener el espacio limpio y accesible por el bien de todos.



