Los residentes de la calle Isabeles se enfrentan de manera reiterada a una situación de insubsistencia higiénica derivada de la masificación nocturna y la falta de civismo durante los días festivos.
La zona se ve convertida de forma sistemática en un improvisado urinario público al aire libre, una problemática que los vecinos denuncian por la inacción municipal pese a la existencia de aseos portátiles. Los residentes recuerdan que se trata de una calle estrecha y de viviendas antiguas, donde la concentración de olores y suciedad es especialmente evidente a primera hora de la mañana.
El testimonio de los afectados refleja una saturación absoluta: el persistente olor a orín invade las fachadas y portales, degradando de manera drástica las condiciones de habitabilidad del entorno urbano.



