El pasado miércoles, 4 de julio, 24 niños saharauis llegaban a Salamanca gracias al programa Vacaciones en Paz para pasar el verano con familias salmantinas que los acogerían tal y como si fueran sus hijos.
Procedentes de los campamentos argelinos de Aaiún, Bojador, Auserd y Smara, los catorce chicos y las diez chicas que han participado en el programa, organizado por la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Salamanca (Ampusasa), han permanecido en la provincia si bien han podido salir fuera con quienes les han acogido siempre y cuando se lo comunicasen a los organizadores.
De hecho, si bien más de alguno repetía experiencia, muchos de los jóvenes eran ‘primerizos’. No pasaba así con las familias, de las que apenas 6 eran nuevas, si bien se mostraban tanto o más ilusionadas que las ‘veteranas’, asegurando en la recepción en el Ayuntamiento que “solamente ver los niños cuando llegan del viaje, cansadísimos sin ganas de nada, y aun así tienen fuerzas para sacar una sonrisa”.
Eso sí, que cada año haya nuevas familias que acojan cuesta más, tal y como relatan desde Ampusasa, la organización encargada de estas acogidas. Por ello, los padres que sí acogen desean que este gesto “fuera cada vez a más y que la realidad de este pueblo se solventase”.
En dicho acto, la presidenta de Ampusasa, Ángeles Giménez, también deseó que “ojalá no tuviéramos que traer a estos niños”, ya que significaría que su situación ha mejorado. “Podríamos ir a verlos a su país, el Sáhara occidental, no los campamentos de refugiados”.




