El acoso y el ciberacoso siguen siendo una lacra social en la que no se cesa de buscar soluciones. la Asociación Salmantina contra el Bullying y el Ciberbullying ha expuesto un gran problema que hace veinte años no ocurría, que el bullying no se marcha de vacaciones y continúa en muchas familias durante la época estival, siendo realmente preocupante el número de casos que llegan durante julio y agosto y que antes llegaban solamente después del 15 de agosto, agravándose especialmente en los casos de acoso en ámbito digital.
Como destaca Carmen Guillén, presidenta de la propia asociación, el verano “ha sido especialmente intento” debido a que “la mayoría de casos en verano son algunos que se han cronificado desde el curso pasado y que siguen viniendo desde el curso anterior”, eso sí, también ha indicado que otros vienen solicitando pautas de cara al próximo curso o que incluso se han llegado a dar cuenta durante la época estival, solicitando este apoyo de manera inmediata para afrontar el nuevo curso escolar.
Tan solo en verano, se han atendido más de una veintena de casos, siendo algunos de ellos procedentes de otros lugares de la región, aunque la mayoría corresponde tanto a la capital del Tormes como al resto de la provincia. Cabe recordar que desde hace tiempo se lleva prestando servicio con los propios medios de la asociación, donde a pesar de existir un convenio con el Ayuntamiento de Salamanca, se echa en falta con otras instituciones de la provincia.
Aumento sorprendente en verano
Ante esto, ASCBYC no ha querido dejar desamparado nunca a ninguno de los jóvenes que atienden, utilizando su economía propia, si hiciera falta, para desplazarse: “De cara a tratar el caso, si es en la provincia, nos acercamos hasta donde sea o vienen ellos. Si es en la comunidad, cuadramos en algún viaje o se desplazan ellos. Preferimos siempre la presencialidad”.
Al darse estos casos en verano, el problema se incrementa cuando el menor no quiere volver al colegio o instituto por miedo a que se produzcan nuevos episodios del estilo. En este aspecto, el problema se cronifica y perdura en el tiempo. Además, por otro lado, algunos padres se dan cuenta del problema en este periodo vacacional, alertando del asunto a la Asociación Salmantina contra el Bullying y el Ciberbullying para pedir ayuda.
Así pues, se logra que el contacto directo con los menores sea efectivo, enseñando una serie de pautas a seguir de cara a erradicar el problema. Como indica Guillén, a veces son los niños los que se ponen en contacto con la asociación, lo que hace que desde la organización tenga que instar directamente a las autoridades debido a la Ley de Protección del Menor. Eso sí, la prioridad en todo momento radica en que los padres del menor conozcan cuál es la situación que se está viviendo.
Asimismo, la presidenta ha dejado claro que esto “es solo la punta del iceberg”, indicando que el camino a seguir, por parte de todos, es romper el silencio ante este estigma, con el fiel compromiso de que deje de ser tabú y que quede invisibilizado. Además, también añade que es necesario “formar a profesores, formar a familias y realizar iniciativas como el congreso que tendrá lugar en Salamanca el 6 y 7 de noviembre”.
El problema viene también ante la aparición de nuevos métodos para ejercer acoso a través de las redes sociales, el gran desafío de este siglo XXI, donde desaparecen por completo las agresiones físicas para reproducir un nuevo plano a través del mundo digital. En esto, aparecen nuevos nombres y términos como sexting, cyberstalking, retos virales o un sinfín de nuevos métodos que preocupan tanto a padres como a las autoridades, que se mantienen muy atentos a este tipo de conducta.
Alerta ante estos síntomas que pueden darse en casa
Carmen Guillén ha dado una serie de síntomas que pueden servir a padres y madres para dar con las señales de alerta que sirven para detectar el bullying y ciberbullying. Entre los más frecuentes se encuentran:
- Tristeza
- Llanto
- Decir que no quiere ir al colegio
- Extravío frecuente de material escolar
- Ropa que aparece dañada.
- Aislamiento
- Soledad
- Cambios en las costumbres
- Pesadillas
- Alteraciones en la alimentación
- Cambios en la relación con el teléfono móvil, tanto de hacer un mayor uso como de no querer interactuar con el dispositivo.
Con respecto a estos últimos, los cambios en los comportamientos con el teléfono móvil, podrían llegar a mostrar nerviosismo cuando llega una notificación, o todo lo contrario, cuando no suena. Ante esto, Guillén tiene claro que la clave es “observar cambios de comportamiento y de hábitos”.
Otra de las luchas contra esta lacra se da en el plano del que mira pero no hace nada. Como explica Carmen, “cuando una persona se calla lo que está viendo, se convierte en un cómplice”, aunque también entiende que “exista el miedo a que si hablo puedan ir contra mi, lo que puede llegar a disculparles”. Por un lado u otro, el problema viene dado cuando se silencia la problemática y no se alza la voz, donde en muchas ocasiones son los padres los que llegan a tapar la raíz del asunto, lo que “no hace nada bien a sus hijos, que son unos acosadores, y que crecerán en un ambiente muy malo”
Por este motivo, ha hecho hincapié en que los padres “no tienen que proteger al menor que acosa” o “justificar al hijo que acosa”. Por este motivo, reclama un cambio total de mentalidad donde se penalice a la persona que ejerce esta conducta de cara a solucionar el problema.
Nuevas modas, en el foco de nuevos casos de acoso
Las nuevas modas hacen que se observe con precaución las tendencias entre los jóvenes, que sin tener culpa de nada, llegan a sufrir el acoso de otras personas tanto de manera digital como, en ocasiones, física. Eso sí, según indica ASCBYC, lo preocupante no está en retos como el de “farmear aura” o los “therian” ya que “son modas que vienen y van”, sino que el foco está puesto en las ideas políticas y cómo se utilizan para hacer daño.
Ante cualquier caso de bullying o ciberbullying, la Asociación Salmantina Contra el Bullying y Ciberbullying facilita varios medios para ponerse en contacto con ellos, desde el botón del pánico, cómo las redes sociales, el teléfono (644 848 609) y WhatsApp de ASCBYC, el boca a boca o el contacto directo con los centros educativos.



