Hombres y mujeres que viven con cáncer en Salamanca se han subido en la tarde de este miércoles sobre una pasarela.
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Entre tejidos coloridos, música y gestos de complicidad, se ha respirado un ambiente cálido y humano. La moda ha servido como vehículo para transmitir vida, demostrando que la belleza también nace del alma. “Cada paso ha sido un mensaje de esperanza —ha destacado la organización—; una forma de decir que el cáncer no nos define, y que juntos somos más fuertes”.




