Agosto es el mes en el que las avispas alcanzan su mayor nivel de actividad. Las altas temperaturas y la abundancia de alimentos hacen que sea habitual encontrarlas en jardines, terrazas, balcones e incluso en el interior de las viviendas, especialmente cerca de ventanas, persianas o tejados.
Durante estas semanas también es cuando los avisperos alcanzan su mayor tamaño, por lo que los especialistas recomiendan extremar la precaución. Si se detecta un nido, lo más importante es no intentar retirarlo por cuenta propia, ya que una actuación inadecuada puede provocar que decenas de avispas ataquen al sentirse amenazadas.
Si únicamente ha entrado una avispa en casa, lo aconsejable es mantener la calma y abrir puertas y ventanas para facilitar su salida. Los movimientos bruscos, intentar golpearla o utilizar insecticidas sin necesidad pueden aumentar el riesgo de sufrir una picadura.
Para evitar su presencia, los expertos recuerdan la importancia de no dejar restos de comida o bebidas azucaradas al aire libre, mantener los cubos de basura bien cerrados y revisar periódicamente zonas como aleros, cajas de persianas o cobertizos, donde estos insectos suelen construir sus nidos.
En caso de localizar un avispero en la vivienda o en sus inmediaciones, la recomendación es contactar con una empresa especializada en control de plagas. Si supone un peligro para los vecinos o se encuentra en un espacio público, también puede ser necesario avisar a los servicios municipales.
Las personas que sufran una picadura deben limpiar la zona con agua y jabón y aplicar frío para reducir la inflamación. Sin embargo, si aparecen síntomas como dificultad para respirar, hinchazón generalizada o mareos, es fundamental acudir de inmediato a un servicio de urgencias, ya que podría tratarse de una reacción alérgica grave.



