El pasado fin de semana, del viernes, 29 de mayo, al domingo, 31 de mayo, una familia salmantina vivió un auténtico calvario en su viaje de la localidad charra a Barcelona. Por una boda tenían que viajar a la capital condal, lo que hizo que la opción más barata para viajar hasta la localidad barcelonesa fuera el tren, un trayecto que todo el mundo puede coger y que ahorraría, previsiblemente, horas y presupuesto en el combustible en el caso de realizar el recorrido con un vehículo particular.
De primeras, ya indicó una de las palabras que les comunicó uno de los interventores, que el tren solamente había llegado de manera puntual una sola vez desde que se pusiera en funcionamiento, el pasado 7 de abril de 2026. Es más, en el viaje inaugural se estrenó con 80 minutos de retraso.
En el primer trayecto realizado hasta Zaragoza el viaje comenzó "fatal". Sin una cafetería en la que tomar un refrigerio, "solamente había una máquina de agua y otra de refrescos". De las dos, solo funcionaba la primera, en un viaje de muchas horas desde la capital del Tormes hasta la comunidad aragonesa, como también ha dejado por escrito en la reclamación.
Ya aquí, pusieron una reclamación para ver si se conseguía hacer algo, aunque no fuera en ese momento y sí en el futuro: “Retraso que imposibilita coger la conexión con el AVE en Zaragoza. Incertidumbre sobre a qué hora se nos podrá reubicar en otro, con el consiguiente retraso excesivo en la llegada a Barcelona, donde tengo actividades programadas. Por lo tanto, el daño es considerable. Este tren no dispone de cafetería y la máquina de bebidas está fuera de servicio, inadmisible en un viaje largo. Reclamo el tren directo que existía quitado de forma caciquil. El personal de Renfe es excelente: profesionales y amables”. El mensaje de RENFE de cara a dar el aviso, se realizó como es lógico de manera unilateral.

Una vez pasó la boda, como es lógico pudieron llegar a Barcelona donde por suerte tienen familiares que les pudieron ir a buscar a la estación de tren, en el caso de no disponer de los mismos y de tener programadas diferentes horas de transportes, todo se hubiera ido al garete.
La vuelta podría parecer que iría mejor, pero por contra, todo fue a peor, con cambios de viajes e incluso de formas de viajar, cambiando a las personas afectadas el tren por un autobús donde realizar un transbordo, algo que haría que tardaran más, de nuevo, en el trayecto de vuelta a Salamanca.
Debido al cambio de horas que se hizo y la llegada del tren de Barcelona a Zaragoza, no daría tiempo a coger uno de los autobuses que les querían facilitar para realizar el trayecto de Zaragoza a Pamplona. Ante un cambio que no querían aceptar, no dudaron en comprar unos nuevos billetes por valor de 600 euros, debido a que viajaban más integrantes.

Ya en Salamanca, una vez pudieron pisar la capital del Tormes, lograron poner una serie de reclamaciones que se han visto satisfechas con la devolución del importe y tras perder los anteriores billetes, ya pagados y que eran más baratos. Como lograron saber, también, no solamente eran ellos los afectados, sino que otras 53 personas verían como el retraso llenaría de nuevo su viaje. Para finalizar, la afectada no ha duda en hacer hincapié en otro punto: “Ese no es el plan que tiene un viajero del primer mundo, lo que quieren es que matemos el tren”.




